Comienza la danza de los embargos
“Las exportaciones del crudo iraní a las empresas británicas y francesas han cesado… Hemos decidido vender nuestro petróleo a otros consumidores” [1] – Alireza Nikzad, portavoz del Ministerio de Petróleo de Irán
Arielev
Sleepwalkings
Mientras escribo este artículo, comienzan a efectivizarse los primeros embargos de petróleo por parte de Irán hacia países de occidente que apoyan la ideología judeo-americana, es decir, las numerosas falacias sobre la peligrosidad del programa nuclear de la nación persa y sus posteriores sanciones económicas, así como humanitarias.
Estas (sanciones) tienen como objetivo generar la imposibilidad de adquirir oro negro proveniente del Golfo Pérsico por parte de naciones que solían (y suelen) depender de este imperiosamente, lo que se lograría directamente amenazando a las entidades que intenten de alguna u otra manera negociar con los bancos iraníes encargados de llevar a cabo tales transacciones [2].
Llevar adelante este accionar es, sin ir más lejos, una sucesión de castigos completamente desmedidos y poco productivos, ya que hay otras regiones muy interesadas en adquirir o aumentar sus importaciones relacionadas a este recurso natural; me refiero a China, India y Rusia, que no están para nada preocupadas por el programa nuclear-energético del gobierno de Mahmoud Ahmadinejad y mucho menos en debilitar a este con cercos estratégicos como el de Siria, lo que se ve claramente en los vetos propiciados ante la ONU en respuesta a una posible intervención militar con fines bastante oscuros.
La república islámica no se ha planteado todavía ningún tipo de respuesta bélica (directa) en respuesta a las sanciones aplicadas por los pacifistas, pero si se ha hecho oír desde el ámbito económico, generando los dos primeros embargos de crudo contra Francia y el Reino Unido (mínimos en este caso, teniendo en cuenta el nivel de consumo de los países afectados) A pesar de que el daño no sea visible y considerable, esta represalia deja la puerta abierta para que otras nuevas ingresen, y seguramente lo hagan en un nivel más dañino de no aliviarse las actuales tensiones.
En un artículo anterior [3] he profundizado sobre esta cuestión de la siguiente manera:
De concretarse tales especulaciones, el efecto dominó de esta controversia se relaciona directamente con diversas problemáticas que surgirían al intentar continuar normalmente con el flujo de exportaciones en diferentes partes del mundo, así como en el mantenimiento del valor de los alimentos en naciones tercermundistas, que dependen imperiosamente de las importaciones occidentales. Imagínese un cese casi total de varias empresas en Grecia, o un drástico aumento de los precios en este mismo país, que depende del petróleo iraní en nada más y nada menos que un 35% con respecto a la totalidad de sus reservas.
Teniendo en cuenta la situación actual que se vive en Europa, el hecho de generar más conflictos, que seguramente desemboquen en un considerable debilitamiento económico de países sumamente afectados por la crisis mundial, no es sino un acto de violencia de los mandatarios aliados al bloque bélico anti-iraní contra sus propios ciudadanos; en otras palabras, la búsqueda de su propio beneficio a costa de quienes deberían proteger de todo mal.
Como alternativa a futuros embargos, los eruditos y políticos de los países que posiblemente se vean afectados piensan en alternativas como Rusia o Arabia Saudí, pero hay que tener en cuenta lo siguiente: Rusia apoyaría a Irán en un posible enfrentamiento occidente-oriente, por lo que se ve difícil que le venda crudo a naciones que están de acuerdo con un ataque nuclear en esta zona del planeta; por otro lado se encuentran las reservas de Arabia Saudí, de adquisición viablemente posible, pero es necesario ahondar sobre si está preparada o no para abastecer a España, Grecia o Italia, países con una demanda sumamente exigente.
El periodista Ingo Niebel también ha tratado esta temática [4], dejando un claro interrogante a futuro:
“En el caso de España el problema sería saber de dónde van a sacar los españoles los aproximadamente seis millones de barriles que necesitan cada año y que hasta ahora procedían de Irán. El gobierno español ha dicho que va a sustituir estos cargamentos por el petróleo procedente de Arabia Saudí o de Rusia. La cuestión es si tanto Rusia como Arabia Saudí están en condiciones ¿Quieren hacerlo o no quieren hacerlo?”
Todavía restan saber los pasos a seguir ante este previsible embargo por parte de los dos bloques inmersos en este enfrentamiento, pueden haber diferentes tipos de represalias; una de las posibilidades es un aumento en la agresividad de las sanciones aplicadas por Estados Unidos, otra puede ser la entrada en juego de la persuasión, a través de ejercicios conjuntos de USrael en el Estrecho de Ormuz y la posterior respuesta de Irán; una suerte de War Games o pseudo-gerra fría.
Todavía estamos un tanto lejos de una escalada armamentística, pero sucesos como estos, o los venideros, seguramente no ayudarán a retrasar los plazos sino todo lo contrario.
La danza de los embargos ha comenzado, esperemos que no desee bailar con pistas de estruendos, disparos o explosiones nucleares.
Arielev
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NOTAS
[1] RIA Novosti, “Irán suspende el suministro de petróleo a las empresas británicas y francesas”, RIA Novosti, Febrero 19, 2012
[2] PressTV, “Iran cuts oil exports to British, French firms” PressTV, February 19, 2012
[3] Arielev, “Más allá de la posible guerra contra Irán: La crisis mundial del petróleo que se aproxima”, Sleepwalkings, Febrero 16, 2012
[4] RT, “Irán corta el grifo del petróleo a Inglaterra y Francia”, RT, Febrero 19, 2012












