“La única manera de evitar el colapso ecológico global y asegurar así la supervivencia de la humanidad, es liberar al mundo de la Civilización Industrial”, escribe Farnish, y agregó que “la gente va a morir en grandes cantidades cuando la civilización se derrumbe”.
Cállate y paga tus impuestos sobre el carbono
Paul Joseph Watson
Infowars.com
(Traducido por Arielev)
Un informe de Associated Press de 1986 ha sacado archivos en los que la NASA predice que el calentamiento global provocará la extinción de la raza humana “en unas pocas décadas” demostrando una vez más que, la misma gente que exige la imposición de impuestos sobre el carbono para salvar el planeta, se han visto atrapados in fraganti, mintiendo y exagerando los datos científicos para justificar su cruzada política.
El informe de AP cita a Robert Watson, entonces director del programa de atmósfera superior de la NASA, como advertencia de que la temperatura terrestre podría aumentar hasta 10 grados, si “la contaminación del aire” no se aborda.
“Una dramática pérdida de la capa de ozono sobre la Antártida demuestra que el ‘efecto invernadero’ es real, y presagia un calentamiento gradual de la Tierra, que amenaza con inundaciones, sequía, la miseria humana en unas pocas décadas, y – si no se controla – una eventual extinción de la especie humana, advirtieron los científicos el martes”, señala el informe.
Casi tres décadas más tarde, y están realizando muy bien el hacer pensarle a la humanidad que estamos sólo a unos pocos años de una forma de “extinción” debido al calentamiento global.
Este artículo de 1986 ilustra una vez más cómo los alarmistas del cambio climático han practicado el engaño rutinario, en el intento de engañar al mundo a aceptar su “consenso” sobre el calentamiento global. Sin embargo, el hecho de que se ha demostrado que sus modelos de datos están espectacularmente incorrectos, otra vez no ha disminuido su apetito por empujar la misma propaganda.
La versión del siglo 21 de Robert Watson, James Hansen de la NASA, dará un discurso el martes en el que argumentan que los impuestos al carbono, con garantías de aumentar a los precios ya elevadísimos de energía aún más, tienen que ser impuestos inmediatamente por un gobierno de facto mundial en el nombre de salvar la madre tierra.
Otras propuestas de Hansen son aún más draconianas. En 2010, se aprobó un libro escrito por el compañero alarmista Keith Farnish, en el que el autor hace un llamado por actos de sabotaje y terrorismo ambiental en la destrucción de represas y la demolición de ciudades, con el fin de devolver al planeta a la era agraria.
“La única manera de evitar el colapso ecológico global y asegurar así la supervivencia de la humanidad, es liberar al mundo de la Civilización Industrial”, escribe Farnish, y agregó que “la gente va a morir en grandes cantidades cuando la civilización se derrumbe”.
Esa retórica tiene más parecido con la de la charlatería debunkeada de la NASA en 1986, acerca de que todos nosotros estaremos muertos para el año 2016.
Antes de que la idea del calentamiento global provocado por el hombre se convirtiera en el vehículo principal de la difusión del miedo al cambio climático, las mismas personas que ahora impulsan los impuestos sobre el carbono, mitigaron que el aumento de las temperaturas fue pregonando la idea de un enfriamiento global como la mayor amenaza que enfrenta la humanidad.
En los años 70, el actual zar de la ciencia de la Casa Blanca y confeso eugenista, John P. Holdren, estaba ocupado hablando de la amenaza radical del enfriamiento global, advirtiendo que se producirían olas gigantes, y la devastación del medio ambiente.
En un ensayo de 1971 titulado “La sobrepoblación y el potencial de ecocidio”, escribieron Holdren y su co-autor, Paul Ehrlich, que el enfriamiento global se produciría como consecuencia de “una menor transparencia de la atmósfera a la luz entrante, como resultado de la polución del aire urbano (humo, aerosoles), la agricultura, la contaminación del aire (polvo), y el aceite de origen volcánico “.
Holdren y Ehrlich predijeron “un aumento de sólo el 1 por ciento en la cobertura de nubes bajas disminuyen la temperatura de la superficie de 0,8 C” y que “una disminución de 4C, probablemente sería suficiente para provocar otra edad de hielo”.
Se continuó: “Incluso son posibles resultados más espectaculares, sin embargo, por ejemplo, un repentino desplome hacia afuera de la tapa de hielo de la Antártida, inducida por el peso añadido, podría generar un maremoto de proporciones sin precedentes en la historia.”
Por supuesto, Holdren y sus compinches estuvieron espectacularmente mal con sus predicciones apocalípticas sobre el enfriamiento global, pero casi en su totalidad, esa misma gente ahora nos dice que el calentamiento global es una amenaza gigantesca, y que sólo un impuesto al carbono pagado directamente a sus amigos que son dueños de los grandes intercambios de carbono puede detenerlo.
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Paul Joseph Watson is the editor and writer for Prison Planet.com. He is the author of Order Out Of Chaos. Watson is also a regular fill-in host for The Alex Jones Show and Infowars Nightly News

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