Manlio Dinucci
Diritti Globali
(Traducido para Tlaxcala por María Piedad Ossaba)
Los comandos se lanzan al mar desde un helicóptero y al llegar a la costa a bordo de una embarcación neumática, eliminan a los enemigos con sus fusiles de asalto, minan un depósito que estalla mientras emprenden el regreso aferrados al helicóptero.
Los que realizan la acción no son Marines o Navy Seals (fuerzas especiales de la marina de guerra), sino actores, cantantes, campeones deportivos o conocidos hombres de negocios.
Contratados por la cadena usamericana NBC para el reality show «Stars Earn Stripes» [“Las estrellas cosechan galones”, juego de palabras con «Estrellas and Stripes»,”estrellas y bandas”, nombre del himno nacional de USA, NdT], son entrenados y acompañados en la acción por auténticos miembros de comandos, incluyendo a las Boinas Verdes.
La NBC especifica que el propósito del show es rendir homenaje a «nuestros héroes» que regresan de las guerras, mostrando «las increíbles misiones que realizan en el mundo real». Cada concursante compite por un premio en dinero que proporciona una asociación caritativa a favor de los militares, incitando así a los telespectadores a contribuir con plata de su propio bolsillo.
Pero lo que hace único este espectáculo es su excepcional presentador: el general Wesley Clark, ex Comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa de 1997 a 2000. Es él quien planea las misiones de los concursantes, es guía y juez. Y no carece de experiencia: fue él quien planeó y comandó la guerra contra Yugoslavia.
Una vez retirado, Clark escribió libros y dictó cursos sobre cómo «dirigir y ganar la guerra moderna», basada en aquella de 1999. Esta fue la primera guerra librada por la OTAN en sus 50 años de historia, explica Clark, «para poner fin a la purificación étnica de Milosevic contra los Albaneses de Kosovo». Una guerra en la que «América proporcionó la dirección y escogió los objetivos que debían ser golpeados». Pero el Pentágono la convirtió en «guerra de la OTAN», involucrando a sus aliados que hicieron el 60% de los ataques aéreos.
Es así como Wesley Clark describe el palimpsesto de otro reality show, mucho más importante que aquel de la NBC y que el Pentágono, metiendo ‘gato por liebre’, difunde en mundovisión, disfrazando de esta manera las causas y los alcances de la guerra.
Este escenario adhiere a dos reglas: enfocar la atención de la opinión pública sobre el enemigo número uno del momento (Milosevic, Ben Laden, Saddam Hussein, Gadafi, Assad, Ahmadinejad) demostrando cuán peligroso es y como la intervención militar es justa y urgente; implicar los aliados pero procurando que los EE.UU tengan siempre la dirección de las operaciones.
En el reality show de la guerra, está permitido fabricar «pruebas» contra los enemigos: como las presentadas en la ONU por el Secretario de Estado Colin Powell, el 5 de febrero de 2003, para demostrar que Iraq poseía armas biológicas de destrucción masiva. «Pruebas» que el mismo Powell admitió más tarde como falsas, pidiéndole a la CIA y al Pentágono explicar por qué le habían dado «informaciones inexactas».
Pero el reality show de la guerra da paso a nuevos episodios: ahora se acusa a Irán de querer fabricar armas nucleares (callando el hecho de que desde hace décadas Israel las posee y están apuntando contra Irán y otros países). Emisiones populares como “Stars Earn Stripes” contribuyen también a alimentar la idea del enemigo y la necesidad de defenderse.
Wesley Clark podría realizar una versión italiana de la emisión contratando un extra excepcional: Massimo D’Alema, quien en 1999, cuando era Jefe de Gobierno, puso las bases y las fuerzas armadas italianas bajo las órdenes del futuro animador del reality show “Stars Earn Stripes”.
