Konstantin Garibov
The Voice of Russia
(Traducido para Sleepwalkings por Ariel Millahüel)
Moscú y Pekín han tomado el relevo de Nueva York y Teherán para trazar una hoja de ruta que le ponga fin a la crisis en Siria.
Los intentos por parte del Consejo de Seguridad de la ONU y la cumbre de los Países No Alineados para sugerir una salida a la crisis siria, a principios de esta semana, han fracasado.
A pesar de que la crisis en Siria no está en la agenda de la próxima cumbre de la APEC en Vladivostok, los informes dicen que tomará el centro del escenario en las conversaciones entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el líder chino, Hu Jintao.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, mantendrán consultas sobre Siria, mientras que todos los participantes en la cumbre aprobarán una declaración especial sobre Siria.
Los movimientos realizados a principios de esta semana para aprobar una declaración sobre Siria, en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU, han fallado. Francia hizo un intento por convocar una reunión del Consejo de Seguridad en Nueva York con la participación de ministros de Relaciones Exteriores de los países que participan en la negociación de una solución para Siria.
Rusia, EE.UU., China y Gran Bretaña se negaron a asistir, después de que quedó claro que la reunión no produciría ninguna conclusión. Rusia y China insistieron en intensificar la asistencia a los refugiados sirios y en instar a ambas partes a ponerle fin al derramamiento de sangre. Por el contrario, Francia, Gran Bretaña y EE.UU. pidieron la aprobación de una declaración política que requeriría una renuncia anticipada del presidente Assad.
Las discusiones más acaloradas en la reunión se centraron en la propuesta de Turquía de crear “zonas de amortiguación” o “corredores de seguridad” en Siria. El Alto Comisionado para los Refugiados, Antonio Gutiérrez, desaprobó la idea. El embajador de Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin, hizo lo mismo. La idea de crear “zonas de amortiguamiento” no es más que otro intento de intervenir en Siria; el analista Pavel Svyatenkov dice.
“Este es un intento de establecer zonas que estarían fuera del alcance del ejército de Siria, donde las fuerzas de la oposición podrían descansar y recibir suministros de armas. Desde estas zonas, militantes de la oposición podrían atacar al ejército sirio, mientras que están bajo la protección de los aviones de la OTAN.
La idea del establecimiento de tales zonas atestigua un nuevo intento de derrocar al presidente Assad y crear condiciones favorables para los militantes. Dicha estrategia es también inaceptable porque debilita al legítimo gobierno sirio y refuerza a la oposición “.
La Cumbre de Países No Alineados en Teherán tampoco produjo soluciones para Siria. El presidente egipcio, Mohammed Morsi, pidió un grupo de contacto sobre Siria. Morsi llegó a Teherán con la propuesta de que las cuatro potencias regionales – Irán, Turquía, Arabia Saudí y Egipto – convoquen una conferencia sobre Siria. La iniciativa se concretó. Riyadh ni siquiera envió a sus representantes a Teherán, mientras que Morsi hace un llamamiento para que el presidente Assad dimita de alienarse con Irán.
De su parte, Teherán sugirió un grupo de contacto integrado por Egipto, Irán y Venezuela. Esta iniciativa tampoco va a obtener apoyo. Irán siempre apoyará a Siria, mientras que la oposición siria está fuertemente en contra de la participación de Irán en las conversaciones.
Sin embargo, Siria aceptó la propuesta de reunir a un “grupo de contacto” de los países No Alineados que intervienen en la resolución del conflicto y ayudar a las partes involucradas para formar un gobierno con la participación de representantes de las dos facciones en guerra.
El llamado “grupo de acción”, que se creó con la iniciativa de Rusia en Ginebra, en junio, supone que persiguen el mismo fin. Sin embargo, EE.UU., Francia, Gran Bretaña y sus socios en el Golfo han optado por un apoyo unilateral a la oposición siria, para asegurar un pronto derrocamiento del presidente Assad.
Esta semana los expertos mantienen un paralelismo entre la crisis siria y la campaña militar en Afganistán en la década de 1980. Las fuerzas de la oposición siria se componen de un gran número de islamistas que reciben un fuerte apoyo occidental, y los países del Golfo Pérsico, en la misma forma que los mujaidines hace 30 años. Al igual que en Afganistán, la crisis en Siria se convirtió en una guerra sin cuartel.
Dada la situación, la comunidad internacional ha depositado sus esperanzas sobre Siria en el nuevo embajador, Brahimi Lahdar, que ha tomado el relevo de Kofi Annan, después de que éste reconoció el fracaso de su misión en Siria.
