Truthout
(Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens)

Logo de la CIA, Wikipedia.
Como solo falta un mes para el décimo aniversario del 11-S, las fallas de la inteligencia que condujeron a los ataques terroristas a las Torres Gemelas y el Pentágono han comenzado a atraer nuevos análisis de antiguos funcionarios del contraterrorismo, que han cuestionado la veracidad de varias investigaciones del gobierno que concluyeron quiénes sabían qué y cuándo.
Por cierto, un informe exclusivo [3] publicado por Truthout, basado en documentos obtenidos gracias a la Ley de Libertad de la Información y una entrevista con un ex alto funcionario del contraterrorismo mostró que altos funcionarios del gobierno ordenaron a una unidad poco conocida de la inteligencia militar, sin conocimiento de varios organismos investigadores que estudiaban los ataques terroristas, que dejara de rastrear los movimientos de Osama bin Laden y de al-Qaida antes del 11-S.
Y ahora, en una sorprendente nueva entrevista que será emitida [4] esta noche por una estación afiliada a PBS en Colorado, el ex jefe de contraterrorismo, Richard Clarke, dirige explosivas afirmaciones contra tres altos ex funcionarios de la CIA –George Tenet, Cofer Black y Richard Blee– acusándolos de ocultar a sabiendas información a la Casa Blanca de Bush y Clinton, el FBI, Inmigración y los departamentos de Estado y Defensa sobre dos de los secuestradores del 11-S que habían entrado a EE.UU. más de un año antes de los ataques.
Clarke también acusó a los antiguos funcionarios de la CIA de involucrarse en un encubrimiento al no revelar al Congreso y a la Comisión del 11-S detalles cruciales sobre los dos secuestradores.
Tenet, Black y Blee han “logrado superar un comité conjunto de investigación de la Cámara y la Comisión del 11-S y esto nunca se ha hecho público”, dijo Clarke en la entrevista. Una copia anticipada se ha suministrado a Truthout. “Se salieron con la suya”.
Clarke, quien ahora dirige la firma de seguridad Good Harbor Consulting [5], fue el principal consejero de contraterrorismo de los gobiernos Clinton y Bush. Testificó a las mil maravillas ante la Comisión del 11-S que investigó los ataques terroristas diciendo que “vuestro gobierno os defraudó”.
En octubre de 2009, Clarke habló con John Duffy y Ray Nowosielski, quienes han estado trabajando en un documental sobre Blee y el secreto que rodea su papel en las fallas de seguridad que llevaron al 11-S, que debe transmitirse en el décimo aniversario de los ataques.
Duffy y Nowosielski, cuyo anterior documental Press For Truth [6], siguió a cuatro viudas del 11-S mientras presionaban a la Casa Blanca de Bush para que convocara una comisión independiente para investigar los ataques, también han lanzado un nuevo sitio de transparencia en la web, SecrecyKills.com [7], que comenzará esta noche con una campaña para desenmascarar aún más a Blee.
Clarke reconoce que no posee ninguna evidencia que respalde sus afirmaciones sobre los antiguos funcionarios de la CIA. No respondió a preguntas sobre si todavía insistía en los comentarios que hizo sobre Tenet, Black y Blee hace casi dos años. Pero Nowosielski dijo a Truthout que habló con Clarke la semana pasada para informarle de que Tenet, Black y Blee habían emitido una declaración conjunta con fuertes críticas a sus acusaciones, y Clarke dijo a Nowosielski que no ha cambiado su posición.
Clarke afirma en la entrevista de 13 minutos que Tenet, ex director de la CIA, Black, quien dirigió el Centro Contraterrorista de la agencia, y Blee [8], ayudante principal de Tenet quien dirigió la Estación de Temas Bin Laden de la CIA, también conocida como Estación Alec, cuya verdadera identidad se reveló [9] hace dos años, son responsables de quep gobierno no haya capturado a Nawaf al-Hazmi y a Khalid al-Mihdhar, quienes secuestraron el Vuelo 77 de American Airlines con otros tres terroristas y lanzaron el avión directamente contra el Pentágono matando a 189 personas.
“George Tenet siguió toda la información sobre al-Qaida en detalle microscópico”, dijo
Clarke a Duffy y Nowosielski. “Leía los informes de inteligencia en bruto antes que lo hicieran los analistas del centro de contraterrorismo y tomaba el teléfono y me llamaba a las 7:30 de la mañana para hablar de ellos”.
Pero Tenet, quien recibió la Medalla de la Libertad de George W. Bush en 2004, no compartió lo que Clarke dice que sabía sobre el caso al-Hazmi y al-Mihdhar.
A principios de enero del año 2000, los analistas de la CIA fueron informados por la Agencia Nacional de Seguridad de que al-Hamzi y al-Mihdhar se dirigían a una reunión con otros asociados de al-Qaida en Malasia, en una viaje organizado por el centro de operaciones de Osama bin Laden en Yemen. La CIA vigiló la reunión y obtuvo fotografías de los hombres de los servicios de inteligencia malasios.
Desde Malasia, al-Hazmi, al-Mihdhar y Khallad bin Attash, el presunto cerebro del atentado contra el USS Cole, viajaron a Tailandia, según informó la CIA en un cable enviado a la Estación Alec. La CIA había afirmado, dice el informe de la Comisión del 11-S, que había perdido el rastro de los tres hombres después de que llegaron a un aeropuerto en Tailandia.
Al-Hazmi y al-Mihdhar tomaron después un vuelo hacia Los Angeles, llegaron a la ciudad el 15 de enero de 2000, y después se encontraron con el profesor de inglés retirado Abdussattar Shaikh, quien trabajaba en secreto como informante del FBI [10].
Aún así, y a pesar de saber que al-Mihdhar tenía una visa de entrada múltiple a EE.UU., la CIA no informó al FBI y al Departamento de Estado para que fuera incluido en la lista de vigilancia de terroristas. Notablemente, Mihdhar se fue del sur de California a Yemen a finales de 2000 y, utilizando un nuevo pasaporte, volvió a EE.UU. sin que lo detectaran el 4 de julio de 2001.
Clarke sugiere que si la CIA hubiera compartido con él, el FBI y otros, la información sobre al-Hazmi y al-Mihdhar, tal vez habría sido posible frustrar el ataque al Pentágono.
Como señaló en su libro: Your Government Failed You: Breaking the Cycle of National Security Disasters (Vuestro gobierno os defraudó: rompiendo el ciclo de desastres de seguridad nacional) [11], la Comisión del 11-S nunca expuso la justificación del hecho que la CIA no haya compartido información crucial de inteligencia sobre al-Hazmi y al-Mihdhar con otros funcionarios y agencias gubernamentales.
“Por hastiado y cínico que me sienta sobre las fallas del gobierno, todavía pienso que este caso es asombroso e inexplicable”, escribió Clarke. “El informe de la Comisión del 11-S no nos dice mucho sobre cómo o por qué sucedió y sus explicaciones, aunque podrían ser correctas, ponen a prueba la credulidad y dejan muchas preguntas sin respuesta”.
Pero el FBI también conlleva una cierta responsabilidad por el fracaso de los servicios de inteligencia. Un agente asignado a la Estación Alec descubrió en enero de 2000 que al-Mihdhar tenía una visa estadounidense, y redactó un memorando [12] con la intención de alertar a la Unidad Bin Laden del FBI. Pero un oficial de la CIA le prohibió que lo enviara. Además, el agente del FBI a cargo del caso de Shaikh sabía [10] que dos saudíes se habían mudado a su apartamento en San Diego en el año 2000, pero nunca se dieron la molestia de averiguar las identidades de los individuos. Si el agente del caso lo hubiera hecho, habría descubierto que los invitados de su informante eran al-Hazmi y al-Mihdhar.
“Incumplimiento del deber de comunicar”
Uno de los funcionarios de la CIA que había estado monitoreando la reunión de Malasia era una joven analista de al-Qaida llamada Jennifer Matthews, quien había estado trabajando en la Estación de Temas Bin Laden desde sus comienzos en 1996. Otra analista, quien trabajaba estrechamente con Matthews era una mujer pelirroja que, en los últimos años, ha estado en el centro de un escándalo relacionado con la tortura e información equivocada de un detenido por lo menos. Desde entonces la ascendieron y sigue trabajando para la CIA en temas relacionados con al-Qaida. Un portavoz de la agencia solicitó que Truthout no publique su nombre porque su identidad es confidencial.
Sigue leyendo →