Dr. Webster Tarpley
Press TV (Irán)
(Traducido por Arielev)
Mientras la alianza de la OTAN se mueve cada vez más cerca de un ataque militar contra Siria, un nuevo frente en la desestabilización del gobierno de Damasco ha sido abierto por las agencias de inteligencia de las potencias occidentales.
El vehículo elegido por la CIA y sus aliados de este nuevo asalto, una vez más, es la operación de oscura guarida limitada que se hace llamar Wikileaks, y su principal vocero, el australiano Julian Assange.
El 5 de julio, el sitio web Wikileaks (que la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. podría paralizar en cuestión de minutos, si así lo decidiera) anunció una ofensiva de verano de dos meses contra el gobierno del partido Baath del presidente Assad, sobre la base de la liberación de unos 2,43 millones de e-mails de funcionarios del gobierno sirio, políticos, y empresas que hacen negocios con el gobierno sirio, generados entre agosto de 2006 y marzo de 2012.
Cerca de 400.000 mensajes de correo electrónico están en árabe, y unos 70.000 en ruso. Assange y sus empleados no dejaron ninguna duda de que el objetivo de este nuevo documento fue volcado para desacreditar al gobierno sirio, y aún más, para acosar a las empresas en el ámbito de la OTAN que están trabajando como contratistas de Damasco.
Un ejemplo de ello es la contratista italiana de defensa, Finmeccanica, que fue acusada sobre la base de estos e-mails por el suministro de 500 radios para la policía siria a través Elsag Selex, una empresa subsidiaria. El radical y elegante semanario italiano L’Espresso, propiedad del financista Carlo de Benedetti, trató de poner estas relaciones en un escándalo bajo el titular “Finmeccanica ayudó al dictador”. De Benedetti es un especulador depredador con enlaces de inteligencia que operan bajo la cubierta de izquierda, muy a la manera de George Soros.




La pregunta evidente es si esto es una coincidencia o un rito orquestado por los mismos autores del ataque del 9-11 como parte de la psicopompa de la ceremonia másonica de sacrificio. Los conspiracionsitas sostiene que todo es parte de una organización con tintes satánicos, donde cada detalle obedece a una numerología y un simbolismo meticulosos (como el hecho de que Bush siguiera leyendo la historia para niños “The Pet Goat”, La Cabra Mascota, una vez que ya se le había avisado que el ataque sucedía en ese momento —siendo que la cabra se asocia con Pan, Baphomet y en algunos casos, por añadidura, con Satán).

