En un intento por defender lo indefendible y después de negarse a hacerlo antes, la Comisión Europea anunció que enviaría el tratado en el que tanto confía a la Corte Europea de Justicia, para obtener así una opinión independiente acerca de su legalidad y compatibilidad con los tratados de la Unión Europea.
El día de hoy, muy afortunadamente, la Comisión de Comercio Internacional (INTA) del Parlamento Europeo decidió no pagar los platos rotos de la Comisión y continuar con su proceso legislativo. 21 votos en contra y 5 favor decidieron que el Parlamento no enviará ACTA a evaluación al tribunal máximo de justicia a propuesta del nuevo relator, David Martin (quien tomó este puesto después de la renuncia de Kader Arif, en protesta a lo que llama “una farsa”).
La remisión a la Corte de Justicia del texto de ACTA significaría que el voto acerca de la adopción del ilegítimo tratado se demoraría alrededor de 18 meses más, que es el tiempo aproximado que la Corte tomaría en emitir su opinión.
The Electronic Frontier Foundation (EFF) calls the Trans-Pacific Partnership (TPP) “a secretive, multi-nation agreement that threatens to extend restrictive intellectual property laws across the globe.”
It replicates its worst features. Nine nations are negotiating it secretly, plus Japan, without formal status. They include America, Australia, Malaysia, Peru, Vietnam, New Zealand, Chile, Singapore, and Brunei.
Though provisions aren’t known, Article 1.1.3 states:
The Parties seek to support the wider liberalisation process (read corporate control) in APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation) consistent with its goals of free and open (not fair) investment.
APEC includes 21 members. Major Asian ones include China, Japan, Russia, and South Korea among others. Non-Asian ones include America, Canada, Mexico, Peru and Chile. Four countries (Singapore, New Zealand, Brunei and Chile) negotiated an initial agreement. On June 3, 2005, it was signed and took effect on May 28, 2006. Six other countries joined negotiations.
Hace unas semanas el mundo se levantó ante lo que parecía una amenaza para la libertad de expresión en Internet, se levantó ante lo que hubiese significado el fin de blogs como este u otros miles; hasta páginas como Wikipedia, que utilizan material con derechos de autor. El pueblo demostró su rechazo ante SOPA y PIPA, leyes que acabarían con la actual plataforma que disponemos en la red.
A pesar de que estas han dado una suerte de retroceso en su camino a ser aprobadas, hay otro acuerdo que es mucho peor que las anteriormente mencionadas amenazas para nuestras libertades; se trata de ACTA [1] (Anti-Counterfeiting Trade Agreement o Acuerdo comercial anti-falsificación)
El lector estará de acuerdo conmigo en el hecho de que nadie está en contra de proteger el material que es propiedad intelectual de su autor para que este no sea plagiado o falsificado en nombre de otro; el problema aquí es que se utiliza este conflicto como punto de partida para generar un nivel de censura sin precedentes, alegando este accionar en el nombre de la Libertad de Expresión; contradictorio ¿no les parece?
ACTA le permitiría a los países generar sus propias agencias en contra de la piratería (sic) para combatir la copia de diferentes tipos de materiales, tanto en la red como a nivel físico desde un ámbito mucho más elaborado, ya que contarían con el apoyo de otros países que se adhieran a tal acuerdo. ACTA es, en sí, un acuerdo global en contra de la libertad en Internet. Wikipedia [2] describe este accionar de la siguiente manera:
Si pensabas hasta ahora que eras libre, piensa nuevamente puesto que en realidad estás viviendo hipnotizado y aún no has abierto los ojos a lo que ocurre realmente con nuestro mundo. Primero debes reconocer que eres un esclavo y luego dejar de actuar como tal. A pesar de toda la censura que actualmente hay en el mundo, y me refiero a la libertad de información controlada por los medios de prensa mundiales, aun nos queda una instancia en donde podemos de alguna manera liberar nuestro pensamiento, tomando y compartiendo lo que necesitamos y a la vez, dando nuestra opinión. Ese sitio es Internet: el último reducto de libertad que todavía nos queda.
¿Cómo llamar la atención de las autoridades para que cambien las leyes que son arcaicas y obsoletas? ¿Cómo actuar ante la injusticia de nuestros Gobiernos, los cuales premian a los que más tienen sin importar si son delincuentes o no, y que al mismo tiempo olvida a aquellos desconocidos, la inmensa mayoría de ciudadanos que conforma cualquier nación del planeta? ¿Cómo proceder contra la censura? En artículos anteriores hemos visto las armas que emplea el Gobierno invisible para controlar la vida de los seres humanos, arrastrándolos hacia su abominable ‘nuevo orden mundial’.
Estamos bajo una guerra silenciosa y somos atacados día tras día sin que nos demos cuenta. Con la ayuda de Dios, el de todos, esperemos que esto no siga así. Desde los últimos cinco años los gobernantes de las principales potencias están tratando de aplicar métodos y sistemas de control en Internet. Sin embargo, la manera en que desean hacerlo es completamente injusta y atenta contra el sentido común y la libertad de las personas. Quieren restringir el libre fluido de la información… quieren cerrar Internet. Pero, ¿qué sucedería si toda esa información, que es más valiosa que todo el oro que pueda existir en el mundo, de un día para otro es censurada, clasificada, segmentada, descuartizada y manipulada a antojo por la elite global? La pesadilla ya comenzó pero aún no está completamente implementada.
ALGO QUE PROBABLEMENTE NO SABÍAS SOBRE FACEBOOK
Recuerdo hace mucho tiempo atrás, cuando me encontraba en busca de empleo entre los años 90 al 95, e Internet aún no existía o estaba en pañales. La supuesta empresa que me convocó necesitaba de vendedores para sus cursos y libros de inglés a través del método hipnopédico. Hasta aquí todo bien. El problema comenzó cuando nos entregaron un formulario de 5 páginas para llenar y devolver al personal a cargo al finalizar. Cuando tuve el mencionado formulario ante mí, no pude dejar de indignarme al leer requerimientos tales como: “introduzca el nombre de sus abuelos y su edad”; “cuántas veces ha salido del país”; “cuáles y cuántos son los medios de transporte que ocupa en una semana”; “cuál es su orientación sexual”; “cuál es su periódico favorito”; “¿tiene mascotas?; nómbrelas”; “¿qué lugares visita en su tiempo libre?”, y un largo etcétera. Destruí el formulario ante los ojos atónitos de la reclutadora. No estaba dispuesto a entregar mis datos personales a una supuesta empresa que no conocía y que preguntaba por mis mascotas. Aunque sé que la gran mayoría estará de acuerdo conmigo en mi proceder, hoy en día, y desde el día en que comenzaron a aparecer las redes sociales conocidas como Facebook, MSN, Skype, Wayn, Hi5 y un largo etcétera, la información ya no te la solicitan… ¡tú la das!, y gratuitamente.
A propósito de estas redes sociales, Facebook es una de las mayores en cuanto a cantidad de miembros a lo largo del mundo. Ya suma 250 millones de usuarios. ¿Por qué crece tan rápido y en forma exponencial el número de miembros de esta comunidad? Podríamos analizarlo de muchas formas pero no es el propósito de esta investigación. No me preocupa su creador ni la cantidad de dinero que gana. Me preocupa quiénes son los reales beneficiados de obtener tanta información de tantas personas; quiénes la manejan y con qué fines, y me preocupa sobremanera el derecho a la privacidad. En rigor, la privacidad termina cada vez que tu computador se conectó a la Red. Ya hay alguien que sabe todo lo que has hecho en ella, desde el momento en que entraste hasta que saliste.
Aunque Mark Zuckerberg es el genio creador del software y a la vez la cara amable de Facebook, Peter Thield y su particular y para nada espiritual concepción de la vida, puesto que ve a los seres humanos como borregos, es un inversionista o Angel venture y poseedor del 7% de las acciones de Facebook. A su lado, René Girard, controvertido antropólogo analista del “deseo mimético”, el mecanismo que considera central en la construcción de las relaciones humanas. Sobre esa idea ha construido toda una teoría de la civilización y una explicación (cristiana) del nihilismo. Teoría que Thield defiende y aplica como idea general en Facebook. ¿Es de real importancia el concepto de la vida y de cómo deberían ser las cosas según estos personajes? ¿o simplemente forman de esta base una elaborada desinformación creada por los organismos de seguridad estadounidenses para ocultar los verdaderos fines de control sobre la población mundial?
Mark Zuckerberg es el creador oficial de Facebook y además es la cara visible y amable de la empresa, pero en sí solo es el supuesto genio creador de la aplicación y nada más. Un dato que comienza a ser preocupante es referente a uno de sus inversores. Peter Thield posee el 7% de las acciones de Facebook y es quien tiene real importancia. Este hombre tiene una particular visión del mundo: El está en contra de la naturaleza. La vida es corta —dice—, amarga y dura para la mayoría de las personas. Thield junto a René Girard piensan que el ser humano es un imitador nato. Estas personas haciendo uso de su capacidad profesional, intelectual y del dinero, aplican estos conceptos a la mercadotecnia, invirtiendo millones de dólares en esta red social, la que en apariencia no vende nada pero que en realidad es una de las empresas con mayor lucro financiero. ¿Cómo lo hace? No creo que su fin último sea reemplazar el mundo real por uno virtual, tomando en consideración el pensamiento fatalista que Thield tiene hacia la vida, y la verdad que eso poco importa. Lo que sí es de importancia es la gran base de datos que tiene bajo su control. La manera genial de obtener información gratis por parte de las personas es fruto del trabajo de profesionales de la sicología, de la economía, la publicidad y del diseño gráfico digital que desarrollaron la famosa red social.
Aquel individuo que decide crear un perfil en Facebook y que comienza a interactuar con otras personas es bombardeado con una serie de preguntas tan inocentes y sencillas que inundan la interfaz de la aplicación. La primera de ellas le habla de la posibilidad de encontrar amigos del colegio o de la universidad que no ve hace años. Mientras lo hace, aparecen un sinnúmero de resultados asociados al nombre que introdujo. Al ponerse en contacto con aquella persona que buscaba o con cualquier otra, recibe muchas opciones, entre ellas tener una “fiesta de reencuentro virtual”. Luego le llegan una cantidad de invitaciones para que envíe flores, cartas, saludos de todo tipo, objetos, dibujos, etc; todos ellos virtuales. También se le ofrece un servicio de entregas a domicilio, previo pago del producto a través de su tarjeta de crédito. El siguiente video grafica irónicamente la realidad de la interacción. El resto ocurre casi por lógica. Comienza una serie de preguntas tras el feliz encuentro. Mientras tanto, otras personas están siendo testigos de estos eventos y dan su opinión aprobando o no lo que están viendo. Para ello “etiquetan” al protagonista. Como pueden apreciar en el video, la cadena es interminable y la ganancia de dinero para Thield y Zuckerberg, también. El acierto de estos genios es la venta de relaciones humanas. Sí, esas mismas que ya están perdidas.
El comportamiento en la red de las personas es diferente. Dentro de ella son todos osados y no le temen a nada. Claro que toda esa temeridad está siendo escrupulosamente guardada y almacenada por quien menos te imaginas. Lo que tal vez no sabías es que Facebook ha vendido y vende partes de la gran base de datos hechos con los perfiles de millones de personas a distintas empresas. Todo esto porque tú lo quisiste así. Ahora Facebook sabe de tus gustos y preferencias y las vende, y sin que ganes nada por ello. Parece que esta el momento Thield tiene razón en imaginar a la humanidad como borregos. Personalmente me reí a carcajadas cuando alguien una vez me dijo que tenía más de 4000 amigos en esta red social. Durante mi vida he conseguido solo dos amigos verdaderos. ¿Quién de ustedes tiene al menos 10 amigos reales? He aquí el truco: la necesidad de ser escuchados, y lo peor es que al otro lado de la pantalla, nadie te conoce. Ese es el gran acierto de esta empresa: vender relaciones humanas. Estos supuestos amigos que contraes en línea están agrupados justamente como borregos no por amistad, sino por grupos de preferencias y gustos para el provecho y lucro de alguien más. Si tuviste la genial idea de hablar en tu perfil sobre un musical o tan sencillo como una serie de televisión o película, el sistema computacional lo sabe, y lo que hace es enviarte sugerencias de otras películas, musicales, libros o lo que sea que esté relacionada con tu película favorita. Una cosa es segura: cuando abres una cuenta en Facebook o en cualquier otra red social, lamentablemente ya no puedes cerrarla más. Hasta el momento estaría todo relativamente bien, ¿cierto? Pero analicemos otros factores de importancia que evidencian que estas redes sociales no tan solo sirven a unos pocos para ganar dinero, sino que también sirven a las agencia de inteligencia que se hacen con tu información con fines nada buenos.
Revelador video que expone la cara oculta, no tan solo de Facebook, sino que de todas las redes sociales