Christopher Federici
Palestine Chronicle
(Traducido para Rebelión por J. M. y revisado por Caty R.)
En una mañana clara de otoño, en el bajo Manhattan, comenzó la 4ª reunión del Tribunal Russell sobre Palestina, en medio de un ambiente sorprendentemente tranquilo, a pesar de las largas colas de personas que cruzaban la plaza que está frente a Cooper Union’s Great Hall.
El momento de esta sesión es crítico, ya que la atención internacional se ha centrado durante meses en el programa nuclear de Irán. Este Tribunal sirve, por lo menos, como un recordatorio para el público estadounidense de la dura realidad de la situación palestina.
Vestidos con un barniz judicial, los sucesivos tribunales sobre Palestina se han centrado en el papel de la comunidad internacional con respecto a la ocupación persistente de Israel de los territorios palestinos. La articulación de la sesión de Nueva York sobre la complicidad del gobierno de Estados Unidos y las Naciones Unidas en las actuales violaciones del derecho internacional se suma a las conclusiones de los Tribunales de Barcelona, Londres y Ciudad del Cabo con respecto a la Unión Europea y complicidad de las empresas, así como del delito de apartheid.
Ante un auditorio totalmente lleno, el coordinador del Tribunal, Pierre Galand, reafirmó la formalidad de los procedimientos no vinculantes con sus observaciones introductorias pidiendo al público que se abstuviera de arrebatos o aplausos.

El Lobby todopoderoso de Israel en Washington, el American Israel Public Affairs Committee (AIPAC), una organización integrada por colaboradores de Israel, infiltrados y completos traidores de los Estados Unidos, es arrolladora con respecto de la Cámara de Representantes HR 1905, que prohibiría al Presidente de los Estados Unidos, al Secretario de Estado, miembros del Servicio exterior de EE.UU., o cualquier otro enviado especial, incurrir en todo tipo de contactos diplomáticos, oficiales o no oficiales, con cualquier miembro o agente del gobierno de Irán.