Los secretos de Wojtyla; CIA, Washington y Opus Dei (Parte III) Final


Washington, el Opus Dei y el Papa “anticomunista”

Eliminado (por “muerte súbita”) el Papa Luciani, y con la promoción del polaco  Wojtyla al trono de Pedro se favoreció, “casualmente”, la salida que buscaban el Opus Dei y otros movimientos integristas vinculados a la mafia italo-norteamericana para seguir  expandiendo su control sobre el cuerpo corrupto de la plana mayor del Vaticano.

Cuatro años después, el Opus Dei y sus socios de la ultraderecha clerical vieron disiparse el último nubarrón con la desaparición de Giovanni Bennelli , el último opositor a la influencia creciente de la organización de Escrivá con sus redes mafiosas extendidas hasta Washington.
Tras la muerte de Luciani, Juan Pablo II alcanza la jefatura del Vaticano en el año 1978, en pleno desarrollo de la Guerra Fría por áreas de influencia entre Washington y Moscú.
El perfil “anticomunista” de Wojtyla, su apostolado “anti-rojo” en Polonia, calzaba a la medida de los intereses de Washington y de las mafias financieras y de las drogas que hacían sus negocios con los gobiernos ultraderechistas embarcados en la “guerra contra el comunismo”, tanto en América Latina como en el resto de los llamados países del Tercer Mundo.

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Los secretos de Wojtyla; CIA, Washington y Opus Dei (Parte II)


La “Santa Mafia” y la CIA
No bien asumió su apostolado el Papa Juan Pablo I (Albino Luciani) , elegido en ese mismo año 1978, había decidido que la Iglesia no debía entrometerse en asuntos políticos, y pretendía despegar al Vaticano de la trama del dinero sucio que ingresaba por vías de la política italiana, principalmente de la democracia cristiana, que tradicionalmente se valió del Vaticano para acceder al gobierno.
Según denuncia el periodista alemán Jürgen Roth, desde 1983,

“Bettino Craxi, ex presidente italiano socialista, también fue corrompido con millones de dólares de la P2. De acuerdo con los planes de la P2, en sus cuatro años en el cargo aseguró mediante decretos del Gobierno, entre otras cosas, el imperio mediático del miembro de la P2, Silvio Berlusconi”, hoy en la riendas del gobierno italiano.

William Colby, jefe de la CIA entre 1973 y 1976, declaró en sus memorias que,

“la mayor operación política asumida por la CIA fue prevenir el avance comunista en Italia en las elecciones de 1958, impidiendo así que la OTAN fuese amenazada políticamente por una quinta columna subversiva: el PCI”.

Un documental de la BBC revela los testimonios del general Vernon Walters, ex subdirector de la CIA, y de Richard Allen, que fuera titular Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Reagan.
Walters describe cómo el Papa Juan Pablo II formó una alianza con la CIA y con la Casa Blanca, mientras Allen puntualiza la función colaboracionista que desempeñó el jefe del Vaticano dentro del sistema capitalista global liderado por EEUU. Asociación considerada como la mayor alianza secreta de todos los tiempos por un conjunto de expertos.
El documental de la BBC, Rivales para el Paraíso, también describe las oscuras negociaciones entre el Vaticano, Hitler y Mussolini, presentadas como un acuerdo para “detener al comunismo”, por el cual la Iglesia Católica se hizo cómplice silenciosa de la invasión a Polonia y de la matanza de judíos realizadas por el nazismo.

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Los secretos de Wojtyla; CIA, Washington y Opus Dei (Parte I)


Cómo llegó al poder de Roma el Papa Juan Pablo II. Cuál fue el papel de Washington, la CIA, la ultraderecha clerical y la mafia italo-norteamericana en su designación y en la muerte del Pontífice que lo precedió. Cómo se ligan los intereses estratégicos de EEUU con su papado, y cuál fue el rol del Vaticano en la financiación del aparato paramilitar que asesinó y torturó a militantes y a sacerdotes católicos rebeldes en Latinoamérica. Cómo se inserta el Opus Dei en la estructura del poder clerical de Roma, y cuál era el escenario de poder real que se movía detrás del “Papa mediático” mitificado y endiosado por los gobiernos y las multitudes.

 

Luciani: el Papa que debía morir

El ascenso al sillón de Pedro de Albino Luciani, en 1978, con sus postulados “renovadores” representó un golpe inesperado para los sectores más ultra-reaccionarios -vinculados con Washington, el Opus Dei, la mafia y el lavado de dinero-  que recorrían los pasillos vaticanos intrigando para imponer al conservador arzobispo genovés Giussepe Siri.
Juan Pablo I, un “revolucionario” de la Iglesia Católica, según los “vaticanistas”, fue el primer Papa con dos nombres, gesto que adoptó para honrar la memoria de sus dos predecesores, Juan XXIII y Pablo VI.
La apertura de la Iglesia hacia su “izquierda renovadora” produjo los pontificados de Juan XXIII y de Pablo VI, y amenazaba su continuidad expansiva con el apostolado de Albino Luciani, que chocaba con los intereses entronizados de la cúpula del poder mafioso encaramado en el Vaticano, de los cuales se valía Washington para irradiar sus estrategias de expansión en el seno de la Iglesia Católica.

Contrariamente a lo que pronosticaban los conocedores de las intrigas vaticanas, Luciani accedió a la jefatura de la Iglesia Católica en 1978, por encima del polaco Wojtyla al que, muchos, incluido el propio Luciani, consideraban número puesto como futuro Papa impuesto por el establishment del poder curial.

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