Decenas de países han prometido ayuda para las víctimas del terremoto y tsunami de Japón, pero poco rastro hay de ello en muchos pueblos y ciudades devastados por el desastre.

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En algunas zonas, a medida que las víctimas vuelven a sus hogares, una variedad de ayuda desorganizada y a menudo caótica les espera, desde cajas de ropa donada a pienso para animales gratuita, casi todo dado por los japoneses.
Las carreteras están dañadas en muchas zonas, y hay escasez de combustible. Y algunas veces, la gente tiene problemas para encontrar los envíos de ayuda.
“Las palabras parecen funcionar mejor”, dijo Machiko Kawahata, mientras su hija, su nieta y ella misma buscan ropa en un punto de donación en Kamaishi, localidad costera del noreste de Japón.
No hay vigilantes alrededor y ningún responsable oficial está allí mientras las víctimas toman lo que quieren de cientos de cajas.
“Todo lo que tenemos es la ropa a nuestras espaldas. Pero nos basta. Nos han mantenido calientes durante todo esto”, dijo Kawahata.
“Nos las apañaremos y lo superaremos. Si en un sitio nos ofrecen un poco de arroz para comen, eso es lo que comeremos”, añadió.
