Edgar E. Quintero
Rebelión.org

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En el mes de Junio de 1977, un abogado irlandés, Premio Nobel de la Paz, de nombre Sean Mac Bride dirigió un polémico discurso en la sede de la Unesco sobre la importancia, los problemas y las tendencias de los medios de comunicación en la organización de la sociedad de esa época. El discurso, entre otros temas, se orientó principalmente a denunciar la manifiesta debilidad de los medios frente al asedio y los intereses del poder económico y político dominante.
Este discurso dio origen a la conformación de una comisión internacional para analizar la problemática y el papel de los medios de comunicación masiva a nivel mundial. Este acontecimiento sin precedentes causó una férrea oposición de los Estados Unidos y sus aliados temiendo que se afectarían sus intereses económicos y geopolíticos.
La Comisión, al final, elaboró un informe titulado “Un solo Mundo, Voces Múltiples” en donde planteó el establecimiento de un nuevo modelo comunicacional para la sociedad que promoviera la paz y un equilibrado desarrollo de la sociedad; igualmente denunció la inconveniencia de los monopolios en los medios de comunicación por ser contraproducentes al derecho y a la libertad de las personas, la eliminación de los desequilibrios en el uso de los recursos tecnológicos comunicacionales y la igualdad en el acceso y la difusión de la información.
Este contundente informe desnudó por primera vez ante la comunidad internacional el creciente proceso de control sobre la dinámica de la información y la comunicación que se venía gestando a nivel mundial por parte de las grandes corporaciones mediáticas fuertemente apoyadas en esta orientación por los gobiernos de los países desarrollados. Dicho informe fue la causa de que la Casa Blanca decidiera retirarse de la Unesco como un rechazo a las conclusiones de esta comisión no sin antes hacer una feroz campaña de descrédito contra Mac Bride y su informe que terminaron ahogando esta iniciativa en un océano de confusiones, tergiversaciones y calumnias.
Los análisis realizados por la Comisión Mac Bride evidenciaron que existían severas distorsiones de contenido en las noticias y un marcado monopolio en los flujos de información y comunicación desde los países desarrollados hacia el resto del mundo y viceversa por efecto de la acción de grandes conglomerados mediáticos comprometidos con los intereses económicos y políticos de estos países dominantes con lo cual se podría, como de hecho ha sido, modificar y desplazar los valores culturales propios de los pueblos receptores de estos flujos de información.
Igualmente se corría el riesgo cierto de manipular y fragmentar la conciencia de los pueblos para imponer criterios, conceptos y patrones de consumo y comportamiento foráneos incompatibles con la autodeterminación y el desarrollo nacional autónomo, lo cual eran un paso previo para aplicar modelos de dependencia y dominación económica y política. Las investigaciones también demostraron que, al igual que hoy, la producción, emisión y distribución de información y noticias se encontraban centralizadas en grandes corporaciones mediáticas con sede en solo tres países: Estados Unidos, Francia e Inglaterra, por lo cual el manejo informativo de los acontecimientos mundiales nunca fue ni ha sido objetivo o neutral, casi siempre se incurrió en ocultamientos, prejuicios, omisiones y distorsiones intencionalmente generadas con el fin de sacar provecho y favorecer sus intereses comerciales, políticos y geoestratégicos.
En razón de estas investigaciones y análisis en el Informe Mac Bride se plantearon algunas conclusiones que hoy continúan estando vigentes y que son muy importantes y esclarecedoras para entender e impulsar la modificación de la dinámica comunicacional imperante:
1-. Todos los pueblos del mundo tienen el inalienable derecho a recibir informaciones adecuadas y objetivas;
2-. Se debe garantizar el libre acceso a las tecnologías y recursos comunicacionales;
3-. Se reafirma el derecho de los estados a organizar, promocionar y diversificar el establecimiento de medios de comunicación y su deber de orientarlos a través de la ley hacia el beneficio de la sociedad y de sus ciudadanos a fin de contrarrestar el poder y la influencia de las grandes corporaciones mediáticas;
4-. Propone establecer estrictas medidas de control y evaluación de los monopolios de la información para que no atenten contra la libertad colectiva de información y expresión;
5-. Se propone reforzar la democratización de la actividad comunicacional como elemento esencial para garantizar la identidad cultural, la dignidad humana y el libre ejercicio de los derechos de los pueblos;
6-. Se debe garantizar la protección y el libre ejercicio de la actividad periodística y su independencia de criterio frente a los intereses y presiones económicas y políticas;
7-. El ejercicio del periodismo debe ajustarse a un código de ética basado en el respeto a los valores democráticos, a los derechos humanos y la dignidad de las personas, la denuncia de las injusticias, la promoción de la igualdad social y la imparcialidad en el manejo de la información.
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