Oleg Nejai
La Voz de Rusia
En la tristemente célebre central nuclear Fukushima-1 hay problemas de nuevo. Como resultado de un corte de electricidad, falló el sistema de enfriamiento de los depósitos de combustible nuclear gastado en el primer, tercer y cuarto bloques energéticos.
El operador de la estación eléctrica (la compañía TEPCO) logró restablecer el funcionamiento los sistemas de enfriamiento del primer y el cuarto bloque. Sin embargo, en el tercero continúan los problemas.
La situación creada en el cuarto bloque fue la que más preocupó a los especialistas. En marzo de 2011, tras una explosión de hidrógeno, este bloque sufrió daños en el techo. Además, ahí se almacena una cantidad de combustible nuclear considerablemente mayor que en los restantes.
Si el sistema de enfriamiento no hubiese sido arreglado a tiempo, al cabo de cuatro días la temperatura del agua podría alcanzar el nivel crítico, 65 °C. Lo cual podría conllevar a consecuencias serias, según el asesor del director del Centro de Investigaciones Científicas Instituto Kurchátov, Nikolai Kujarkin:
—Esto significa que si hay pérdidas de agua, comenzarán a recalentarse los elementos termoemisores almacenados en la piscina de combustible gastado. Si no se refrescan, entonces se corre el riesgo de que se recalienten y comiencen a fragmentarse. Si eso pasa, los productos de la fisión pueden salir de los elementos termoemisores. Los servicios de explotación deben tomar medidas y llenar de agua el depósito.




Las evacuaciones por los sucesos de Fukushima rondan las cien mil personas, pero el efecto multiplicador de la radiación en todo el territorio japonés no tiene límites.
El mundo está en una encrucijada crítica. El desastre de Fukushima en Japón ha puesto sobre el tapete los peligros de la radiación nuclear en el mundo.