La Sede de la OTAN en Bruselas, y el alto mando turco, por su parte, elaboran planes para su primer paso militar en Siria, que es armar a los rebeldes con armas para la lucha contra los tanques y helicópteros a punta de lanza contra los disidentes del régimen de Assad. En vez de repetir el modelo libio de los ataques aéreos, los estrategas de la OTAN están pensando más en términos de verter grandes cantidades de cohetes anti-tanques y anti-aéreos, morteros y ametralladoras pesadas en los centros de protesta, para golpear a las fuerzas blindadas del gobierno. (DEBKAfile , la OTAN quiere dar a los rebeldes armas antitanques, 14 de agosto de 2011)
Ariel Millahüel
Sleepwalkings
Cuando todo el conflicto en Medio Oriente “renació”, muchos de nosotros nos preguntábamos si este sería el comienzo de una serie de escaladas en diferentes zonas geo-estratégicas por parte de la OTAN y sus secuaces, o sin tan sólo era otro movimiento conjunto de los pulpos petroleros con los gobiernos de turno.
Con el pasar del tiempo, la respuesta comenzó a surgir a partir de la serie casi “hollywoodense” de conflictos bélicos en esta zona, asociados a férreos dictadores que fueron progresivamente ajusticiados por el Tío Sam. Férreos dictadores que hasta no hace mucho tiempo eran socios de la cúpula imperialista, férreos dictadores que, sin ir más lejos, eran asesores económicos de las grandes potencias.
De un momento a otro, el establishment necesitó dar un giro de 360º en esta zona de conflicto; las modificaciones en los medios de comunicación no tardaron en llegar; de la denominada “Primavera Árabe”, que primeramente fue tomada como un cuento de hadas, en segunda instancia pasó a ser el “Movimiento de los rebeldes”, que también son llamados insurgentes, terroristas, en fin, los chicos malos.
La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) no tardó en buscar una solución, en conjunto con sus miembros más prominentes, para esta problemática; en una zona que no conoce concepto de paz a causa de invasores que llegan en nombre de ella, cuando en verdad son los que alejan más y más a los ciudadanos de lograr un poco de tranquilidad.
Los llamados “humanitarios” y “luchadores por la paz”, que arriban a cada zona de esta guerra estratégica, no son más que mercenarios a sueldo contratados para generar muertes, violaciones y una gran cantidad de violencia de todo tipo; el resultado de la ecuación es un sentimiento de total indignación para con representantes que nada tienen que ver con los intereses en este sector del mundo.
Robert S. Ford, el “orquestador” del conflicto Sirio
Tal vez este nombre no le resulte familiar al lector, sin embargo, Robert Ford es el Embajador de Estados Unidos en Siria, ex número dos de Negroponte (Quién manejó la primer Opción el Salvador, de 1984 a 1986) es un eslabón sumamente importante en la aplicación de la Opción el Salvador, tanto en el anterior conflicto en Irak, como en este actual que se desarrolla en Siria. Para entender un poco más esto, veamos una pequeña cronología que explica la cantidad de movimientos extraños en los que el actual embajador Estadounidense ha participado.
Cuando John Negroponte fue nombrado embajador de Irak, su “número dos” fue el señor Ford, quién resultó ser clave para lograr la comunicación con Chiítas, Kurdos y extremistas iraquíes, para formar ejércitos de la muerte en esta zona de conflicto durante el año 2005. Vale destacar que este último maneja a la perfección el idioma árabe y turco. Un artículo de Newsweek recalca cómo fueron las actividades de este mismo en zonas de conflicto:
Una de las propuestas del Pentágono sería enviar equipos de Fuerzas Especiales para asesorar, apoyar y posiblemente entrenar escuadrones iraquíes, lo más probable es recoger a mano combatientes kurdos peshmerga y milicianos chiíes, para dirigirse a los insurgentes sunitas y sus simpatizantes, incluso a través de la frontera con Siria, de acuerdo con insiders militares familiarizados con estas discusiones. Aún no está claro, sin embargo, si esto sería una política de asesinatos o de las llamadas “Operaciones de Arrebatos”, en las que los objetivos son enviados a centros secretos de interrogatorio. El pensamiento actual es que, mientras las Fuerzas Especiales de EE.UU. dirijan las operaciones, por ejemplo, en Siria, las actividades dentro de Irak sí se llevarían a cabo por los paramilitares iraquíes. (Newsweek, 08 de enero 2005)