From Indochina to Afghanistan, Why America’s Crimes Continue


John Glaser
Antiwar

Something like 600,000 civilians were killed in America’s 11-year secret bombing campaign in Cambodia during the Vietnam War. From 1964 – 1975, the U.S. rained giant explosives from the sky, destroying the country and leading to the terrible Khmer Rouge, an authoritarian regime responsible for the deaths of well over a million people. Via Joshua Keating, Taylor Owen has been the primary researcher digging into the declassified files of the bombing campaign and has for years been expanding our picture of it. Here is a mapping of the terrorism:

The outrageous, senseless, criminal war in Indochina, directly responsible for the deaths of perhaps over 3 million people, is probably a good indicator of how the war in Afghanistan will be treated in the coming years and long after it is over. Frankly, the war in Indochina was far worse than what Washington has committed in Afghanistan by any metric. But after this latest sadistic massacre of 17 civilians by U.S. Staff Sgt. Robert Bales, it’s worth considering the parallels in the dialogue of what are obvious acts of murder and aggression by the U.S. in Afghanistan and Indochina.

First, there will be total legal and moral immunity granted to the people in Washington who have crafted and perpetuated the bloody war policies in Afghanistan. Like Henry Kissinger, who drew up plans for the terrorist bombing in Cambodia, these people will live long lives of fame and fortune and esteem without fear of being held accountable for killing innumerable innocents.

Second, we can expect the legacy of the war in Afghanistan to be that it was largely a mistake, despite the best intentions of Washington. The “mistake” part, though, will be framed in terms of the costs borne by America, not by our victims. Robert Bales will not be remembered, nor will the names of those he slaughtered in cold blood. The number of U.S. casualties will be known, but certainly not those of Afghans.

This rule generalizes throughout all of America’s wars. In the eyes of the public, U.S. foreign policy is inherently virtuous and benevolent, at least in its aims. That public officials can commit crimes against humanity and suffer no moral or legal consequences and that the public never views America’s wars from the point of view of our victims both ensure such policies will be repeated in the future.

 

La Comisión Trilateral: el think-tank que une a Mario Monti y Lucas Papademos


Kaosenlared
(Artículo del 11 de Noviembre)

El peculiar símbolo de la Comisión Tritaleral.

Lucas Papademos y Mario Monti se disponen a liderar los gobiernos de Grecia y de Italia, respectivamente. Tienen muchas cosas en común: Entre ellas que ambos son miembros de la Comisión Trilateral…

Lucas Papademos y Mario Monti se disponen a liderar los gobiernos de Grecia y de Italia, respectivamente. Tienen muchas cosas en común: no han sido elegidos en las urnas, no tienen experiencia en gobiernos nacionales (aunque si en organismos europeos) y tienen formación académica estadounidense. Además, les une otro nexo, que ambos son miembros de la Comisión Trilateral, entre cuyos miembros más destacados se encuentran Henry Kissinger, Javier Solana, Ana Patricia Botín o Timothy Geithner.

Las primeras características son habituales, pero, ¿qué es la Comisión Trilateral?  La Comisión Trilateral es un  think-tankcreado en 1973 por David Rockefeller, el actual patriarca de la famosa familia y nieto de John D. Rockefeller, el fundador de Standard Oil (el antecedente de ExxonMobil, la mayor empresa del mundo).

Su objetivo es fomentar la cooperación entre las naciones industrializadas, compartiendo un liderazgo responsable en el sistema internacional, aunque es acusado frecuentemente por los seguidores de las teorías de la conspiración sobre un gobierno mundial. Se le relaciona igualmente con el  Grupo Bilderberg.

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Noam Chomsky: ¿Había otra alternativa?


Noam Chomsky
TomDispatch.com
(Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández)

Noam Chomsky. Wikipedia

Nos estamos aproximando al décimo aniversario de las horrendas atrocidades acaecidas el 11 de septiembre de 2001, unos hechos que, según se considera a amplios niveles, cambiaron el mundo. El pasado 1 de mayo un equipo de los comandos de elite estadounidenses, los SEAL de la Marina, asesinaron al presunto cerebro del crimen, Osama bin Laden, después de capturarle, desarmado e indefenso, a través de la Operación Jerónimo.

Un grupo de analistas ha observado que aunque finalmente se haya acabado con Bin Laden, éste consiguió, no obstante, algunos éxitos importantes en su guerra contra EEUU. “Afirmó repetidamente que el único camino para sacar a EEUU del mundo musulmán y derrotar a sus sátrapas era involucrar a los estadounidenses en una serie de pequeñas pero onerosas guerras que les llevaran finalmente a la bancarrota”, escribe Eric Margolis. “‘Sangrar a Estados Unidos’, en sus propias palabras”. A EEUU, primero bajo George W. Bush y después con Barack Obama, le faltó tiempo para precipitarse en la trampa… Resulta grotesco que los inflados desembolsos militares y la dependencia de la deuda… puedan ser el legado más pernicioso del hombre que pensaba que podía derrotar a EEUU”, especialmente en unos momentos en que la extrema derecha está cínicamente explotando el tema de la deuda, con la connivencia del establishment demócrata, para socavar lo que queda de programas sociales, educación pública, sindicatos y, en general, las barreras que aún resisten ante la tiranía de las corporaciones.

Que Washington se inclinó por cumplir los más fervientes deseos de bin Laden fue algo que se puso en evidencia de inmediato. Como expuse en mi libro “9-11”, escrito poco después de que ocurrieran los ataques, nadie con conocimiento sobre la región fue capaz de reconocer “que un ataque masivo contra una población musulmana era la respuesta a las plegarias de bin Laden y sus socios, y que conduciría a EEUU y a sus aliados hacia una ‘trampa diabólica’, como señaló el ministro francés de Asuntos Exteriores”.

El importante analista de la CIA responsable desde 1996 de seguirle el rastro a Osama bin Laden, Michael Scheuer, escribió poco después que “bin Laden le ha precisado muy bien a EEUU las razones por las que está emprendiendo la guerra contra nosotros. [Él] está decidido a cambiar drásticamente las políticas estadounidenses y occidentales hacia el mundo islámico”, y en gran medida lo ha conseguido: “Las fuerzas y políticas de EEUU están completando la radicalización del mundo islámico, algo que Osama bin Laden trató de conseguir con un éxito sustancial aunque incompleto desde los primeros años de la década de 1990. Como consecuencia, pienso que es justo concluir que los EEUU de América siguen siendo el único aliado indispensable de bin Laden”. Y bien podría decirse que así sigue siendo incluso después de su muerte.

El primer 11-S

¿Había alternativa? Hay muchas posibilidades de que el movimiento yihadista, gran parte de él muy crítico hacia bin Laden, se hubiera dividido y debilitado tras el 11-S. “El crimen contra la humanidad”, como fue justamente denominado, podría haberse considerado como tal crimen y haber llevado a cabo una operación internacional para apresar a los posibles sospechosos. Pero aunque en aquel momento se reconoció tal posibilidad, ni siquiera se pasó a considerar la idea de hacerlo así.

En “11-9”, citaba la conclusión de Robert Fisk de que el “horrendo crimen” del 11-S se cometió de forma “perversa y con una crueldad impresionante”, una valoración certera. Es útil tener en mente que los crímenes podrían haber sido incluso peores. Supongamos, por ejemplo, que el ataque hubiera llegado hasta a bombardear la Casa Blanca, matar al presidente, imponer una dictadura militar brutal que asesinara a miles y torturara a decenas de miles mientras establecía un centro internacional de terror para ayudar a imponer estados similares de tortura y terror por todas partes y desarrollar una campaña internacional de asesinatos; y como estímulo adicional, hubieran traído un equipo de economistas –llamémoslos “los chicos de Kandahar”- para hundir velozmente la economía en una de las mayores depresiones de su historia. Eso, francamente, hubiera sido mucho peor que el 11-S.

Lamentablemente, este no es un pensamiento experimental. Sucedió. La única inexactitud en ese breve relato es que las cifras se habrían multiplicado por 25 para producir los equivalentes per capita en la medida apropiada. Desde luego, me estoy refiriendo a lo que en Latinoamérica se llama a menudo “el primer 11-S”, el 11 de septiembre de 1973, cuando EEUU consiguió tras intensos esfuerzos derrocar al democrático gobierno de Salvador Allende en Chile con un golpe militar que colocó en el poder al brutal régimen del general Pinochet. El objetivo, en palabras de la administración Nixon, era matar el “virus” que pudiera animar a todos aquellos “extranjeros dispuestos a putearnos” apropiándose de sus propios recursos y siguiendo de diversas maneras una política intolerable de desarrollo independiente. Al fondo estaba la conclusión del Consejo Nacional de Seguridad de que si EEUU no podía controlar Latinoamérica, no podía esperar “conseguir un orden que le fuera favorable en otros lugares del mundo”.

El primer 11-S, a diferencia del segundo, no cambió el mundo. No se produjo “nada que tuviera muy grandes consecuencias”, como Henry Kissinger aseguraba a su jefe pocos días después.

Estos acontecimientos de consecuencias pequeñas no se limitaron al golpe militar que destruyó la democracia chilena y puso en marcha la historia de horror que le siguió. El primer 11-S fue justo uno de los actos de un drama que empezó en 1962, cuando John F. Kennedy cambió la misión del ejército latinoamericano de “defensa hemisférica” –una anacrónica reliquia de la II Guerra Mundial- por “seguridad interna”, un concepto que implicó una aterradora interpretación en los círculos latinoamericanos bajo dominio estadounidense.

En la recientemente publicada por la Universidad de Cambridge “History of the Cold War”, el erudito latinoamericano John Coatsworth escribe que desde ese momento hasta “el colapso soviético en 1990, las cifras de prisioneros políticos, víctimas de tortura y ejecuciones de disidentes políticos no violentos en Latinoamérica superaron inmensamente a las de la Unión Soviética y sus satélites del Este de Europa”, incluyendo también muchos mártires religiosos y asesinatos masivos, siempre apoyados o iniciados en Washington. El último acto importante de violencia fue el brutal asesinato de seis importantes intelectuales latinoamericanos, sacerdotes jesuitas, pocos días antes de la caída del Muro de Berlín. Los autores fueron un batallón de elite salvadoreño, que ya había dejado un estremecedor rastro de sangre, recién salidos del entrenamiento de la JFK School of Special Warfare, que actuaban bajo las órdenes directas del alto mando del estado clientelista de EEUU.

Desde luego, las consecuencias de esta plaga hemisférica siguen aún reverberando.

Del secuestro y la tortura al asesinato

Todo eso, y más cosas aún del mismo cariz, se desechan como algo de escasas consecuencias y se olvidan. Aquellos cuya misión es gobernar el mundo disfrutan de una imagen más confortable, suficientemente bien articulada en el actual número de la prestigiosa (y valiosa) revista del Royal Institute of International Affairs en Londres. El artículo principal aborda “el visionario orden internacional” de la “segunda mitad del siglo XX”, marcada por “la universalización de una visión estadounidense de prosperidad comercial”. Algo hay en ese sentido, pero expresa bien poco de la percepción de quienes se llevan la peor parte.

Lo mismo ocurre respecto al asesinato de Osama bin Laden, que pone fin al menos a una fase de la “guerra contra el terror” vuelta a declarar por el presidente George W. Bush en el segundo 11-S. Permítannos volver a reflexionar sobre ese suceso y su significado.

El 1 de mayo de 2011, Obama bin Laden fue asesinado en un recinto que no contaba prácticamente con protección alguna mediante una misión de asalto de 79 SEAL de la Marina, que entraron en Pakistán en helicóptero. Después de que el gobierno facilitara y retirara muchas historias escabrosas, los informes oficiales dejaron cada vez más claro que la operación fue un asesinato planificado que violó múltiples normas elementales de derecho internacional, empezando por la invasión misma.

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Los alimentos están siendo utilizados como armamento


Activist Post
(Traducido por Arielev)

Dess Illustration

Las personas que padecen hambre harán cualquier cosa por comer, lo que significa que aquellos que tienen el control sobre los alimentos  pueden utilizar esto como palanca. En 1974, Henry Kissinger sugirió el uso de alimentos como un arma para inducir la reducción selectiva de la población en un previamente clasificado informe de 200 páginas  National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for US Security and Overseas Interests (Estudio de Seguridad Nacional, Memorandum 200: Implicaciones del Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad de EE.UU.  e intereses en el extranjero). La táctica principal a ser aplicada es que la ayuda alimentaria sea retenida en los países en desarrollo hasta que se presenten políticas de control de la natalidad:

También hay un precedente establecido por tomar en cuenta el rendimiento de planificación familiar en la evaluación de las necesidades de asistencia de la AID [Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional] y  grupos consultivos.  Dado que el crecimiento de la población es un factor que determinante el aumento de la demanda de alimentos, en la asignación de los escasos recursos PL-480 se deben tener en cuenta las medidas que pasos está dando un país  en control poblacional, así como en la producción de alimentos.  En estas relaciones sensibles, sin embargo, es importante el estilo, así como la enjundia para evitar la aparición de la coerción.

Por lo tanto, la comida iba a ser utilizada como cualquier otro método de colonización imperial para obligar a los países a aplicar sus políticas a lo deseado por los controladores. En particular, esta táctica sólo funciona como un arma contundente en los territorios que soportan un severo colapso económico y con pocos recursos para la producción de alimentos.  Hoy, sin embargo, parece que el mundo entero está recibiendo un arsenal de bombas de alimentos, esto parece ser un ataque múltiple en el acceso a los mismos. En otras palabras, lo que ha sido una táctica admitida por casi 40 años de control de ayuda alimentaria para la reducción de la población regional se ha vuelto más compleja y amplia.

Debido a la consolidación masiva de la agricultura corporativa, coordinada centralmente por regulaciones globales, una devaluada especulación de los productos en dólares y sin restricciones para los productos básicos, productos químicos y la modificación genética, y la escasez de alimentos reales o manipuladas, en efecto, hay una guerra que se libra; con la comida como el arma principal . Entiéndelo, esto no es meramente una guerra de comida, sino más bien una guerra para la población en general. Por lo tanto, es crucial entender estas tácticas con el fin de defenderse de ellos.

Aquí hay seis maneras en que los alimentos se están utilizando para hacer la guerra en contra de la población:

1. Inflación de los alimentos: La inflación de alimentos está afectando en todos los rincones del mundo con las más pobres sensaciones de  peores dolores. La Organización de las Naciones Unidas, de Agricultura y Alimentación (FAO) aumentó el  índice de precios de los alimentos de 3 puntos a 234 puntos en junio - un aumento del 39% en el año. Estos aumentos están causando hambruna y disturbios en muchas regiones pobres del mundo, pero también están empezando a castigar a la clase media en los países industrializados. El precio de los alimentos se está inflando principalmente debido a un devaluado dólar/producto proveniente de la impresión excesiva de dinero y a la especulación de mercancías de Wall Street . Tal vez sea más apropiado llamarlo “la manipulación de los productos básicos”, no “la especulación”.  Como William Engdahl señaló recientemente : “La capacidad de manipular el precio de los alimentos básicos en todo el mundo a voluntad – casi con independencia de la oferta física de hoy y la demanda de granos – es muy reciente …. Hasta la crisis de granos de la mitad de la década de 1970, hubo un ‘precio mundial’ no solo para el grano, el punto de referencia  era el precio de todos los alimentos y productos alimenticios. “

Lo que alimenta la especulación de productos básicos no es sólo la evidente disminución del dólar y un vuelo a algo tangible, sino también las preocupaciones genuinas de suministros basadas en una variedad de factores que pueden causar una escasez de cultivos como el clima extremo o las enfermedades. Independientemente de la real o manipulada escasez de alimentos , los precios de estos seguirán aumentando debido a la mayor demanda y a un dólar más débil de forma incremental. Afortunadamente, hay muchas maneras de protegerse de la inflación de los alimentos y la guerra de los alimentos en general.

2.  La escasez: A través de controles de provisiones, la escasez de alimentos se ha utilizado como un arma para crear conflictos regionales, para promover las misiones de paz, y como una zanahoria de la política exterior – como indicó Kissinger en su Memorando 200 de 1974 . Los ejemplos más recientes se pueden encontrar con las negociaciones corrientes y en curso con Corea del Norte que constantemente sostienen un arma nuclear en la cabeza de Occidente a cambio de comida. Somalia, que era autosuficiente en alimentos hasta la década de 1970, se ha convertido en un “Estado fallido”, debido a la escasez de alimentos. De manera significativa, la situación en Somalia y el hambre a gran escala suelen ser causadas por el colapso económico manipulado. De hecho, muchos han señalado que la falta de alimentos es un factor fundamental de la revolución egipcia .

Debido a la consolidación empresarial de los cultivos básicos como el maíz, la soya o el trigo – y el control central de la ayuda alimentaria -  ahora es fácil de manipular la escasez de alimentos. Pero, claro, también hay eventos climáticos catastróficos que destruyen la producción en regiones enteras, como la ola de calor en Rusia el verano pasado que los llevó a restringir las exportaciones de trigo en lo que algunos denominan guerras de  alimentos. Muchos países que tenían contratos con Rusia no estaban contentos, y sus movimientos proteccionistas tuvieron efectos globales sobre el precio de los alimentos. En otras palabras, la escasez inminente de estos mismos suelen ser un problema local, pero ya que el sistema alimentario está tan interconectado, los problemas locales  afectan a la comunidad global.

3. Aditivos químicos: Los aditivos químicos, desde  pesticidas a los conservantes, sólo pueden ser vistos como un arma en la agenda de despoblación. Productos químicos inventados en laboratorios con claridad, no fueron pensadoss para el consumo humano. Por lo tanto, sólo puede atribuirse a un intento de envenenar lenta y deliberadamente a la población. Muchos alimentos y bebidas toxinas como el flúor, el aspartamo o el glutamato monosódico (MSG) son bien conocidas por tener efectos negativos para la salud. Otras creaciones de laboratorio como el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) también está empezando a ser muy poco saludables, con pruebas que muestran mercurio en el jarabe de maíz . Dicho sea de paso, nos atrevemos a invitarlo a encontrar  alimentos dulces que no contengan aspartamo o fructosa. Incluso la sopa de tomate Campbell sana tiene JMAF, al igual que el ketchup Heinz -, mientras que casi todos los dulces o gomas de mascar contienen aspartamo.  Se estima que el estadounidense promedio consume 12 cucharaditas de fructosa por día, mientras que la población joven consume casi el doble. “El mercurio es tóxico en todas sus formas. Teniendo en cuenta la cantidad de alta fructosa de jarabe de maíz que es consumida por los niños, podría ser una fuente adicional significativa de mercurio nunca antes considerada”, dijo el Dr. David Wallinga de la Política Agrícola y Comercial, cuyo estudio  encontró en alrededor de un tercio de los alimentos de marca  con JMAF cantidades medibles de mercurio.

Los plaguicidas se dividen en la categoría de aditivos químicos – pesticidas, especialmente GM (llamadas toxinas Bt).  Se encuentran en el torrente sanguíneo de casi todos los norteamericanos, e incluso en el 80% de sus bebés por nacer . Se presume que estas toxinas se adquieren por el consumo de maíz transgénico y  soja, y de los animales que se alimentan de ella. Un estudio reciente demostró que el producto químico encontrado en pesticidas best-sellers es el glifosato, que causa defectos de nacimiento entre otros padecimientos.  Tenemos que entender que, a pesar de todas estas toxinas, y muchas otras, han sido aprobadas para su consumo por la FDA, aunque no sean seguras. E incluso los que tienen nombres exóticos, pero aún no se ha demostrado que tengan efectos nocivos, sin duda tendrán un impacto acumulativo en la salud humana. Son tan penetrantes que parece imposible evadirlas, pero todavía hay maneras de comer como un ser humano .

4. Regulaciones: Al restringir la libertad en la alimentación, los organismos reguladores a, propósito, aumentan la dependencia al gran monopolio del cartel AG, que controla totalmente los elementos básicos de los alimentos. En pocas palabras, el que controla el maíz, el trigo, la soya y el arroz, tiene el control de todos los alimentos, ya que todo el ganado y todos los alimentos procesados ​​son dependientes de las fuentes de estos mismos.  En Estados Unidos, y en aumento en todo el mundo, este cartel ubica a sus compinches en las agencias reguladoras como la USDA para eliminar a su competencia a través de una regulación excesiva. Además, esta restricción de la libertad alimentaria está sucediendo en concierto en todo el mundo, precisamente porque se trata de una iniciativa globalista de arriba hacia abajo impulsada por los organismos internacionales de regulación, tales como la Organización Mundial del Comercio y las Naciones Unidas. Se trata de una agenda compleja, interconectada, que tiene en cuenta todo lo que provenga desde la seguridad de la salud a los derechos de uso de la tierra con el fin de obligar a los productores independientes de alimentos a adaptarse de tal manera que sólo se beneficie una estructura corporativa global. Las agencias reguladoras son una de las principales armas desplegadas contra la vida independiente.

5.  Modificación genética: Hay muchas razones para evitar el consumo de alimentos modificados genéticamente, desde preocupaciones de salud a apoyar a un cartel de alimentos fundamentalmente malo. Los alimentos genéticamente modificados son el camino a los monopolios sobre la vida humana, a través de tecnología patentada y la destrucción del medio ambiente por productos químicos pesados, prácticas de ​​monocultivos. Los organismos genéticamente modificados son tan omnipresentes en los Estados Unidos que se estima que el 70% de la dieta del estadounidense promedio los contiene.  Muchos países europeos, y en otras regiones, han rechazado los transgénicos. Hungría recientemente destruyó cultivos ilegales de maíz transgénico y los planes de distribución de semillas, que es un delito grave.  Sin embargo, debido a la presión político/empresarial, los países más resistentes se ven obligados a adoptarlas. Todo esto a pesar de que la infección por el medio ambiente y la contaminación son los efectos comprobados de plantas transgénicas. Mientras tanto, el control se ejecuta bajo las leyes de complicadas patentes, donde la propia mutación representa la originalidad y el control sobre el organismo natural que imita.

6. El clima: El tiempo, sin dudas, afecta el acceso a alimentos y el costo de estos mismos . Un vistazo a los mapas de todo el mundo revela que las áreas de producción de alimentos están siendo especialmente afectadas, y estamos viendo como los precios aumentan en consecuencia. Estos eventos naturales pueden ser explotados tanto por los especuladores como por los gobiernos.  Sin embargo, con la introducción de la modificación del clima, con inversiones de personas como Bill Gates y esto abiertamente promovido por los Thin Tanks de elite globalista , se han planteado preocupaciones sobre la posibilidad de que los gobiernos podrían usar el clima como un arma deliberada para crear guerras por alimentos. Las acusaciones han sido ya niveladas  cargando exactamente eso. Si bien algunos podrían descartar las diversas posibilidades de “manipulación del tiempo” con fines perversos como conspiración,  es mucho más difícil ignorar el documento de 1996 presentado a la Fuerza Aérea titulado Poseyendo el Clima en 2025 (PDF) , la cual establece como un título en la Página 10: La aplicación de modificación del clima a las operaciones militares. Una sección de los estados clave que controlan el clima puede ser virtual, así como literal:

Habilidades ofensivas podrían proporcionar opciones de suplantación para crear un clima virtual en los sensores del enemigo y en sus sistemas de información, por lo que es más probable que puedan tomar decisiones que producen resultados de nuestra elección en lugar de las de ellos. También permitiría  tener la capacidad de enmascarar o disfrazar nuestras actividades de modificación del clima.

[...]

También es clave para la viabilidad de tal sistema la capacidad de modelar el sistema no lineal extremadamente complejo de clima global de manera que puedan predecir con exactitud el resultado de los cambios en las variables que influyen.

[...]

Posiblemente, con el tiempo suficiente de aplomo y las condiciones adecuadas, usted puede obtener un clima “hecho a  medida”.

Esto sin duda sería el juego final y definitivo para cualquiera que desee utilizar los alimentos como arma de control y  ganancias. Esta posibilidad no debe ser descartada fácilmente, sino que debe garantizar una abierta investigación y búsqueda.

Como podemos ver, el control de los alimentos es de espectro completo, con guerras que se declara al individuo, los estados y las naciones soberanas a la vez. Los controladores de alimentos utilizan  la salud, la política y la economía para integrar su agenda. Sólo las soluciones de amplio espectro puede ser utilizadas como protección. Hay mucha esperanza que se ofrecen a través de mercados alternativos, sistemas de trueque, y cooperativas locales . Le damos la bienvenida a tus pensamientos en la sección de comentarios acerca de otras ideas creativas que podemos implementar para preservar nuestra independencia.

“La verdadera libertad individual no puede existir sin seguridad e independencia económica. Las personas que tienen hambre y están sin trabajo son el material del que están hechas las dictaduras.” – Franklin Roosevelt - Franklin Roosevelt