Konstantín Kachalin
La Voz de Rusia
Varios días antes de las elecciones presidenciales de EEUU, la jefa del Departamento de Estado Hillary Clinton visitó Pristina.
Tras su encuentro con la presidenta Atifete Jahjaga y con el primer ministro Hashim Thaçi, ella nuevamente reafirmó que EEUU siempre apoyó a Kosovo y seguirá siendo su mejor socio en el futuro. Naturalmente que no podía haber otra declaración posible.
En 1999 los bombardeos de Belgrado, Novi Sad, Podgorica, y de otras pequeñas y grandes ciudades de Serbia y Montenegro, cesaron solamente después de que Slobodan Milosevic permitió la entrada de los norteamericanos y las tropas de la OTAN a Kosovo.
Formalmente todo transcurrió bajo la égida de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU, pero lo que sucedió en realidad fue que EEUU y la OTAN simplemente ocuparon el estado soberano de Serbia, después de lo cual le arrebataron un cuarto de su territorio.
La CIA y el Pentágono hace rato que soñaban con “mudarse” de Alemania e Italia hacia la península de los Balcanes. Hoy ya nadie oculta que la operación “Fuerza Aliada” desatada por la OTAN en marzo de 1999 fue una simple pantalla.







