Guantánamo, monumento al sufrimiento y la injusticia


Dr. Dylan Murphy
Hispan TV

‘De vuelta del infierno’, el prisionero número 744, Abdelazis Nayi, liberado de la prisión militar de EE.UU. en la Bahía de Guantánamo, en julio de 2010.

El undécimo aniversario de la apertura de la prisión militar de Guantánamo ha pasado recientemente como un simple murmullo entre los medios de comunicación o los Gobiernos occidentales.

Aún hay 166 prisioneros detenidos sin cargos ni juicio. 85 de ellos han sido separados para su liberación por las Administraciones de Bush y Obama, sin embargo, aún permanecen en prisión sin un final visible a su encarcelamiento.

Almerindo Ojeda, del centro UC Davis para los Derechos Humanos e investigador principal del Proyecto Testimonios de Guantánamo, ha estado documentando evidencia de los abusos cometidos contra estos prisioneros.

En el programa del canal RT ‘Breaking The Set’, comentó recientemente: ‘Nadie habla por ellos, ha habido una conspiración de todas las ramas del Gobierno de los EE.UU. para mantenerlos allí y que se debiliten. Estos 85 no son terroristas’.

Los otros encarcelados se dividen en dos grupos. La mitad tiene juicio programado y la otra mitad nunca será puesta en libertad. Almerindo Ojeda ha afirmado que los militares de EE.UU. no van a liberar a estos 40 presos, ya que son ‘considerados demasiado peligrosos para su liberación e imposibles de procesar. Ahora ¿por qué son imposibles de procesar? Es porque la evidencia no merece llevarlos a juicio o porque la evidencia [contra ellos] es la tortura.’

Sigue leyendo

Informe: Más de 50 países han colaborado con las detenciones clandestinas de la CIA


Ariel Millahüel
Sleepwalkings

Escudo de la CIA.
By U.S. Government [Public Domain], Via Wikimedia Commons.

Según un informe de la Open Society Foundation, más de 50 países han colaborado con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en varias detenciones clandestinas, y posterior tortura, de personas consideradas como sospechosas de haber participado en los ataques ocurridos el 11 de Septiembre en Estados Unidos, o por pertenecer a la agrupación terrorista Al-Qaeda, ahora apoyada por Norteamérica en las guerras de Medio Oriente.

El tipo de detenciones que remarca el informe son las denominadas “detenciones clandestinas” que tienen como principal característica privar a la persona capturada de sus derechos fundamentales en ocasiones como esta. A saber: no se les permite obtener un abogado, y casi siempre permanecen encarcelados sin una sentencia declarada sobre su persona.

“Al participar en la tortura y otros abusos relacionados con las detenciones secretas y entregas extraordinarias” escribe el jefe investigador de la Open Society Foundation, Amrit Singh, “el gobierno de EE.UU. violó el derecho interno e internacional, disminuyendo así su apoyo moral y erosionando sus esfuerzos contra el terrorismo en todo el mundo, ya que estos abusos salieron a la luz.”

Desde que ha comenzado a investigarse el accionar inconstitucional de las administraciones que encabezan al país en cuestión, su apoyo ha ido disminuyendo en lo que respecta a guerras no-convencionales y tratos especiales en la autoproclamada Comunidad Internacional.

Según estima el informe, 25 países de Europa, 14 en Asia y 13 en África han colaborado con la CIA para lograr las detenciones clandestinas que ocurrieron desde el 2001, y desataron la polémica en varios sectores de los Derechos Humanos.

Sigue leyendo

EEUU se niega a cerrar Guantánamo


Librered

By Marc Nozell from Merrimack, New Hampshire, USA (Barack Obama) [CC-BY-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)%5D, via Wikimedia Commons


El cierre de la prisión, calificada como ilegal y donde los detenidos son sometidos a cruentas torturas, fue una de las principales promesas de del presidente, Barack Obama, en 2009.

El diario The New York Times indicó este lunes que el Departamento de Estado clausuró la oficina creada para desmantelar la cárcel de Guantánamo.

El matutino agregó que el encargado de esa dependencia, Daniel Fried, fue reasignado como coordinador de la oficina encargada de la política de sanciones que impone Estados Unidos a través de su política exterior.

Esta decisión se contradice con las declaraciones efectuadas la semana pasada por el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, quien había asegurado que Obama seguía “comprometido” con el cierre de Guantánamo.

El funcionario declaró que el mandatario ya había acordado con las fuerzas militares la clausura de la prisión, aunque reconoció que “hay obstáculos obvios en el Congreso” para el cierre.

Sigue leyendo

Guantánamo, 11 años de infierno


Roberto Montoya
Viento Sur

By Darwinek at en.wikipedia [Public domain or Public domain], from Wikimedia Commons

Campo Delta.
By Darwinek at en.wikipedia [Public domain or Public domain], from Wikimedia Commons

Barak Obama heredó de Bush ‘junior’ 242 presos encerrados en la prisión militar de Guantánamo en enero de 2009. El entonces flamante nuevo presidente prometió, entre las primeras medidas de su mandato, eliminar las comisiones militares, juzgar con todas las garantías a los detenidos y cerrar la prisión en el plazo máximo de un año. Fue una de sus promesas estrellas, una de las que más eco mediático tuvo en todo el mundo.

Cuatro años después, la ilegal base naval estadounidense, enclavada desde 1903 en territorio cubano, sigue abierta. De ella solo han salido 76 presos, aún permanecen 166. Pero hoy Guantánamo no es noticia. No lo fue en la última campaña electoral en EEUU, ni aparece como tema de preocupación de los estadounidenses en ningún sondeo de opinión.

Guantánamo no existe. Y no existe tampoco como preocupación en la ONU, en la UE, en el Parlamento Europeo, y en los medios de comunicación de gran difusión de los países democráticos desarrollados.

Guantánamo ha desaparecido. Solo parece preocupar a las propias víctimas que están allí, a sus familiares y allegados y a las organizaciones humanitarias y defensores de los derechos civiles que siguen luchando en solitario para recordar al mundo que en la bahía de Guantánamo sigue existiendo uno de los campos de concentración del siglo XXI.

La izquierda europea -con muy pocas excepciones, como las de Gaspar Llamazares y Joan Herrera, y algunos socialistas a título individual- tampoco parece haber entendido plenamente que se trataba, que se trata, nada menos que de eso, de un campo de concentración del siglo XXI.

Sigue leyendo

John Brennan, Sami al-Hajj y la tortura de Guantánamo


Amy Goodman
Democracy Now! (Español)*

Prisioneros en el campo de detención de Guantánamo. WIkipedia.

Exige coraje el ir a una zona de guerra por voluntad propia, armado con un micrófono y una cámara, como periodista. Eso es lo que se disponía a hacer en diciembre de 2001 el camarógrafo de Al-Jazeera Sami al-Hajj al ingresar a Afganistán desde Pakistán para cubrir las operaciones militares que desarrollaba Estados Unidos en el lugar. Si bien a su compañero de trabajo se le permitió el ingreso, al-Hajj fue arrestado en lo que se convertiría en una angustiosa y escalofriante odisea que duraría casi siete años.

La mayor parte de ese tiempo la pasaría como el prisionero número 345, único periodista detenido en la prisión de Guantánamo. Cabe aclarar que nunca se presentaron cargos en su contra. Al-Hajj se encuentra en libertad en este momento, de regreso a su puesto de trabajo en Al-Jazeera y junto a su familia.

Sus recuerdos de los horrores vividos durante el período de detención bajo custodia de Estados Unidos deberían ocupar un lugar central en las deliberaciones que se llevarán a cabo próximamente de cara a la confirmación del nombramiento de John Brennan, elegido por Obama como nuevo Director de la CIA . Han pasado once años desde la apertura de la prisión de Guantánamo y cuatro años desde que el Presidente Obama prometió clausurarla en el correr del siguiente año.

Baher Azmy, director legal del Centro por los Derechos Constitucionales habla sobre la importancia de que Sami al-Hajj pueda relatar ahora lo sucedido. “La historia de al-Hajj habla con mucha elocuencia acerca de lo que han sufrido cientos de detenidos que no pueden contar su historia. Al-Hajj habla con mucha elocuencia, pero quien lo escucha debe tener en cuenta que no se trata de un caso excepcional. Dejando de lado el hecho de que su caso fue reivindicado por tratarse de un periodista de Al-Jazeera, la brutalidad que padeció en Afganistán, el hecho de que se le impidiera ingresar por motivos políticos o por haber caído como víctima de un cazador de recompensas, la arbitrariedad de su detención en Guantánamo y la brutalidad con la que fue tratado allí, es una historia que podrían repetir cientos de veces personas que poseen voces más suaves o menos elocuentes que la suya.”

Sigue leyendo

Profesionales de la medicina que torturan


Steven Reisner &  Kathy Roberts
Counterpunch
(Traducido para Sleepwalkings por Ariel Millahüel)

Prisioneros en el campo de detención de Guantánamo. Wikipedia.

En la historia de la tortura patrocinada por el Estado, rara vez se admiten las responsabilidades, sólo en los países donde el gobierno que tortura ha caído del poder. Los victoriosos tienden a no reconocer ni a asumir la responsabilidad de las mismas.

En Estados Unidos, al parecer, no somos diferentes. Recientemente, el fiscal general Holder despidió a los dos últimos de los 100 casos de presuntas torturas bajo investigación. Pero, como la reciente muerte de Adnan Latif nos recuerda, la lucha de nuestra nación contra la tortura está lejos de resolverse.

Durante sus años en Guantánamo, el Sr. Latif fue sometido a un régimen de aislamiento extenso, a menudo con las manos cerradas y sus brazos inmovilizados.

A causa de sus intentos de suicidio y huelgas de hambre, él también estaba alojado en un pabellón psiquiátrico y era alimentado a la fuerza a través de tubos en la nariz. Desde 2002, al menos seis detenidos se han suicidado, y cientos lo han intentado.

Así, mientras que los interrogatorios abusivos pueden haber parado, sus efectos siguen resonando en la vida de las personas sometidas a ellos. Al igual que la mayoría de los 167 hombres que permanecen en detención indefinida en Guantánamo, el Sr. Latif nunca fue acusado de ningún delito. Su libertad fue tomada, su mente fue quebrada, y nunca vio la justicia.

Sigue leyendo

Neurociencia y las armas de futuro


Andrei Akulov
Strategic Culture Foundation
(Traducido por Arielev)

David Dees Illustration.

Las armas que la humanidad ha utilizado hasta ahora, han sido herramientas cinéticas para llevar a cabo guerras desde lanzas y flechas, municiones de alta precisión, la guerra electrónica y la tecnología de sigilo. Sin embargo, en un futuro muy próximo, un principio físico completamente nuevo para llevar a cabo la acción de combate será aplicado. Estos sistemas caen bajo la categoría de armas no letales, pero su potencial letal puede exceder en mucho a cualquier capacidad convencional que jamás hemos visto. Decenas de años de investigación sobre el cerebro comienzan a dar lugar a descubrimientos avanzados para ser llevados a la práctica, avances que abren la puerta a “armas neuronales” y virus transportadores de moléculas que se adhieren al cerebro.

Hoy en día la neurociencia está avanzando rápidamente, abarcando una amplia variedad de usos y tecnologías. En un futuro no muy lejano, los campos de batalla estarán determinados por los avances en la neurociencia enfocados con fines militares, las tecnologías de la llamada interfaces cerebro-máquina podrían vincular los cerebros humanos con programas de ordenador. Por ejemplo, analistas con un chip cerebral  pueden tamizar rápidamente enormes cantidades de datos de inteligencia, y los pilotos de combate se fusionarían con los algoritmos de búsqueda que rápidamente podrían bloquear  los objetivos enemigos.

La neurociencia y la investigación en relación al cerebro  es algo en lo que el ejército de Estados Unidos invierte. La Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) enumera varios proyectos relacionados con la neurociencia en su sitio web, incluyendo el “Aprendizaje Acelerado”, “Analistas de Inteligencia Neurotecnológicos” y “Tecnología Cognitiva de Amenaza “. La investigación se lleva a cabo bajo la dirección de Amy Kruse,  gerente del programa DARPA para estos proyectos. El Pentágono y los servicios especiales de Estados Unidos parecen estar interesados en la utilización de tales logros para sus propósitos.

Sigue leyendo