Ulises Canales
Prensa Latina
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, inició hoy una visita oficial a Israel, luego de una estancia con sabor agridulce en Egipto, donde varias de sus declaraciones provocaron numerosas protestas y sarcásticos calificativos.
Más allá de lo que se deduce de los tomates y zapatos que cientos de egipcios lanzaron contra su bien resguardada caravana en Alejandría, la diplomática estadounidense se hizo merecedora de burlas, multiplicadas en la misma proporción que cumplía su agenda oficial.
“Quiero ser clara de que Estados Unidos no está en la búsqueda de ganadores o perdedores en Egipto”, fue una de las frases de Clinton que más irritó a quienes la calificaron de cínica y oportunista.
En sus encuentros con el presidente egipcio, el islamista Mohamed Morsy, y con el jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), mariscal de campo Mohamed Hussein Tantawi, la emisaria de Barack Obama condicionó claramente ayuda económica a la seguridad para Israel.
Activistas acusaron a Estados Unidos de recurrir a tácticas para “mantener su dominio y garantizar la protección a Israel, su verdadero aliado”, con el que Egipto firmó en 1979 el tratado de paz de Camp David que le aseguró al país árabe una abultada ayuda millonaria anual.