La carta que Gandhi escribió a Hitler para evitar la II Guerra Mundial


Pijamasurf

¿Fue la Segunda Guerra Mundial un suceso estratégicamente generado por los aliados? Gandhi envió una carta a Hitler para disuadirlo de invadir Polonia pero el gobierno británico no permitió que esta llegase a su destino final.

Pocas figuras más contrastantes entre sí, al menos de acuerdo a las versiones que nos convida la historia oficial, que la de Mahatma Gandhi y Adolfo Hitler. ¿Pero qué hubiese pasado en caso de que estas dos personalidades hubiesen interactuado a través de una misiva? Eso jamás lo sabremos gracias al gobierno del Reino Unido que bloquéo una carta enviada por el inspirador líder indio al Fuhrer en 1939. La correspondencia tenía un claro objetivo: disuadir a Hitler de invadir Polonia, hecho que finalmente concretaría y que detonaría la Segunda Guerra Mundial. Lo anterior evidentemente refuerza la teoría de que a fin de cuentas el comienzo de esta histórica guerra fue un suceso estratégicamente planeado (y deseado) por los aliados.

A continuación la frustrada misiva que, tal vez, pudo haber evitado el histórico conflicto y con ello cambiado el rumbo geopolítico del siglo XX:

Querido amigo,

Algunos amigos han estado solicitándome que le escriba por el bien de la humanidad. Pero me he resistido a su petición porque me parecía que una carta mía sería una impertinencia. Algo me dice que no debo calcular y que debo hacer mi llamamiento por cualquier cosa que valga la pena.

Es muy claro que hoy en día es la única persona en el mundo que puede evitar una guerra que podría reducir la humanidad al estado salvaje. ¿Debe pagar ese precio por un objetivo, por muy digno que pueda parecerle? ¿Escuchará el ruego de alguien que deliberadamente ha rechazado el método de la guerra, no sin considerable éxito? En cualquier caso espero su clemencia si me he equivocado al escribirle.

[Abadía Digital]

Los túneles de América


UNA CIVILIZACIÓN DESCONOCIDA CONSTRUYÓ UN SISTEMA  HABITABLE DE SUBTERRÁNEOS EN EL SUBSUELO AMERICANO

Los indios hopi, asentados en el estado norteamericano de Arizona, y que afirman proceder de un continente desaparecido en lo que hoy es el océano Pacífico, recuerdan que sus antepasados fueron instruídos y ayudados por unos seres que se desplazaban en escudos voladores, y que les enseñaron la técnica de la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas.

Muchas otras leyendas y tradiciones indígenas del continente americano hablan de la existencia de redes de comunicación y de ciudades subterráneas.

Existe una nutrida literatura y suficientes investigadores que mantienen la hipótesis de que debajo de la superficie de nuestro planeta habitan seres inteligentes desconocidos por nosotros.

Existen diversas hipótesis acerca de la posibilidad de que inteligencias procedentes de fuera de nuestro planeta posean puntos de apoyo subterráneos o subacuáticos en el planeta Tierra. No voy a entrar aquí en el análisis de estas posibilidades, ya que forman parte de otro estudio que merece su propia dedicación. De forma que no voy a hablar de organizaciones como la Hollow Earth Society (Sociedad de la Tierra Hueca) o el SAMISDAT, que buscan establecer contacto con supuestos habitantes del interior del planeta, la primera, mientras que la segunda echa leña al fuego de la existencia de toda una organización de ideología nazi —naturalmente vinculada a los personajes dirigientes de la Alemania nazi— que sobrevive bajo la piel de nuestro planeta, con entradas a su mundo especialmente en el polo Norte y de la Amazonía brasileña. No voy a hablar de tales organizaciones ni de otras similares, ni voy a entrar en el tema de Shamballah ni de Agartha —supuestos conceptos de lo que serían unos centros de control subterráneos en los confines del Asia central— ni en el del supuesto «Rey del Mundo», porque no es el momento de negar ni de confirmar la validez de todos estos supuestos. El día en que crea oportuno hablar de ellos, lo haré de la forma más clara posible.

Voy a centrarme en este artículo en los lugares que, en el continente americano, tienen mayores posibilidades de conectar con este mundo inteligente subterráneo que aflora en muchas narraciones de los indios del Norte, del Centro y del Sur de este vasto continente, recogidas desde la época de la conquista hasta nuestros días. Para darle algún orden a la exposición de estos lugares —y dado que la datación cronológica de los supuestos túneles se pierde en la indefinición— voy a recorrer en las páginas que siguen América comenzando por el Norte para terminar, en trayecto descendente sobre el mapa, en el Norte de Chile.

Quede dicho, antes de descender, que hay más de un investigador que afirma que el polo Norte alberga tierras cálidas y la entrada hacia un mundo interior.

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