Polina Chernitsa/Alexandra Dibízheva
La Voz de Rusia
El ex presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, puede afrontar un proceso judicial por varias acusaciones.
Puede ser considerado culpable de aceptar sobornos multimillonarios por contratos militares y ayuda ilegal a la campaña electoral, y condenado hasta a cinco años de cárcel. Por supuesto, Sarkozy niega su culpabilidad. En tanto, este viernes 15 de junio la inmunidad presidencial del expresidentes expira definitivamente.
La acusación principal por la que el ex presidente tendrá que rendir cuentas es la de financiamiento ilegal a su campaña electoral por parte de Liliane Bettencourt. Presuntamente en 2007, la heredera del gigante de la industria cosmética L’Oréal y la mujer más rica de Francia ordenó transferir a Suiza grandes sumas de dinero para evadir impuestos.
Parte de este dinero, según versiones de la fiscalía, engrosó las cuentas preelectorales de Sarkozy. Otra acusación está vinculada al así llamado Karachigate. A mediados de los años noventas, Francia suministró a Pakistán submarinos atómicos clase Agosta, por lo cual los funcionarios paquistaníes, siguiendo las prácticas habituales en aquel momento, recibieron una “comisión”. Sin embargo, además fue pagada inmediatamente otra comisión, esta vez ilegal, afirma la fiscalía. Parte de esa retribución supuestamente se utilizó para financiar la campaña electoral del primer ministro en aquel entonces, Édouard Balladur.
Esta compañía estaba bajo la dirección de Nicolas Sarkozy, quien ocupaba entonces la cartera de ministro de Hacienda. Balladur perdió ante Chirac, quien tras su arribo al poder prohibió la práctica de ofrecer comisiones por contratos militares. Tras eso en Karachi murieron once ingenieros franceses tras una explosión, que trabajaban en la construcción de aquellos submarinos.




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