Michael Morell, director en funciones de laAgencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), lamentó la forma en que la película Zero Dark Thirty presenta los 10 años empleados en la captura de Osama Bin Laden.
El filme, del género suspense de acción, dirigido por Kathryn Bigelow y nominado a cuatro Premios Globos de Oro, presenta a un grupo de agentes obsesionados con la captura del líder de Al Qaeda y sugiere que el programa de torturas fue útil para dar con su paradero, destaca hoy el New York Times.
Morell hizo circular una carta entre los empleados de la CIA, advirtiendo que la imagen que presenta la película de Bigelow es falsa.
“Como hemos dicho antes, la verdad es que múltiples líneas de inteligencia condujeron a los analistas de la CIA a concluir que Bin Laden estaba escondido en Abbottabad”, afirmó Morell.
A pesar de las aseveraciones del director en funciones de la agencia de espionaje estadounidense, quien sustituyó al general David Petraeus después de su dimisión, el diario neoyorkino reseña que los brutales métodos utilizados para llegar hasta el escondite del extremista islámico en una aldea paquistaní, continúan atormentando a la CIA.
Escenas de la película muestran reveladoras y duras escenas de prisioneros siendo sometidos a “waterboarding” (ahogamiento simulado), privados de sueño, encadenados al techo en posiciones imposibles o forzados a meterse en pequeñas cajas por sus captores, destacan medios de prensa.
En la controversial misiva de Morell, reconoce que las torturas estuvieron justificadas en algún grado al afirmar que algunas pistas fueron aportadas por detenidos sujetos a lo que él llama “técnicas mejoradas”.
“No podemos permitir a Hollywood empañar sus memorias”, argumentó el nuevo director de la CIA.
por Michel Chossudovsky y Cunningham Finian Global Research (Traducido por Arielev)
Lectura Interactiva de Global Research E- Reader Nº2
El diseño global militar del Pentágono es el de conquistar el mundo.
El despliegue militar de Estados Unidos y fuerzas de la OTAN se está produciendo simultáneamente en varias regiones del mundo.
El concepto de la “larga guerra”, ha caracterizado a la doctrina militar de EE.UU. desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.El objetivo más amplio de dominación militar global en apoyo de un proyecto imperial fue formulado por primera vez bajo la administración de Truman en la década de 1940 al comienzo de la Guerra Fría.
En septiembre de 1990, unas cinco semanas después de que el Irak de Saddam Hussein invadiera Kuwait, El presidente y comandante en jefe de EE.UU., George Herbert Walker Bush, pronunció un discurso histórico ante una sesión conjunta del Congreso de los EE.UU. y el Senado en la que proclamó un Nuevo Orden Mundial emergente de los escombros del Muro de Berlín y de la desaparición de la Unión Soviética.
Bush padre había previsto un mundo de “pacífica cooperación internacional”, uno que ya no estaba encerrado en el enfrentamiento entre los que compiten las grandes potencias, bajo la sombra de la doctrina de la “Destrucción Mutua Asegurada” (MAD), que había caracterizado a la era de la Guerra Fría.
11 de septiembre marcó un punto de inflexión en nuestra historia reciente. ¿Dónde estaba la mañana del 11 de septiembre de 2001, cuando los aviones se estrellaron contra las torres del World Trade Center?
En ese momento, yo tenía un trabajo a tiempo completo con una compañía de seguros ubicada en la Torre 1 del World Trade Center. Nuestro departamento estaba en el piso 31. Oficialmente comienzo a las 8:45 y el primer avión se estrelló contra el edificio a las 8:48. Tuve suerte. El horario es flexible y por lo general comenzó tarde y terminó también tarde. Yo había estado trabajando hasta muy tarde la noche anterior y esa mañana me quedé en casa para terminar de editar un artículo para el periódico, Mundo Obrero. Era lo que estaba haciendo cuando el avión se estrelló contra la torre. A menudo camino cinco millas a lo largo del río Hudson desde mi apartamento en Chelsea hasta el WTC. Aquella mañana del martes hacía un día hermoso con cielo despejado y sin duda habría caminado.
¿Cuándo y cómo tuvo conocimiento de lo que estaba sucediendo?
A las 9:00, justo cuando me disponía a salir, mi hermano me llamó. Me dijo: “Me alegro de que estés en casa. Trabajas en el World Trade Center, ¿no? “” ¿Por qué, alguien lo ha hecho estallar? “Le pregunté. En 1993 se produjo una explosión en la Torre 1 y siempre me desagradó el hecho de que la empresa se hubiese mudado allí, aunque la panorámica sobre el puerto de Nueva York era una maravilla. Al principio pensé que había sido un accidente con un avión pequeño. Así que llamé al trabajo para ver si debía ir, pero nadie respondió. Cuando llamé a la familia para asegurarles de que estaba bien en la radio escuché la noticia de que el segundo avión impactó la torre N º 2 y el tercero contra el Pentágono. Me di cuenta de que esto significaría la guerra.
Noam Chomsky
TomDispatch.com
(Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández)
Noam Chomsky. Wikipedia
Nos estamos aproximando al décimo aniversario de las horrendas atrocidades acaecidas el 11 de septiembre de 2001, unos hechos que, según se considera a amplios niveles, cambiaron el mundo. El pasado 1 de mayo un equipo de los comandos de elite estadounidenses, los SEAL de la Marina, asesinaron al presunto cerebro del crimen, Osama bin Laden, después de capturarle, desarmado e indefenso, a través de la Operación Jerónimo.
Un grupo de analistas ha observado que aunque finalmente se haya acabado con Bin Laden, éste consiguió, no obstante, algunos éxitos importantes en su guerra contra EEUU. “Afirmó repetidamente que el único camino para sacar a EEUU del mundo musulmán y derrotar a sus sátrapas era involucrar a los estadounidenses en una serie de pequeñas pero onerosas guerras que les llevaran finalmente a la bancarrota”, escribe Eric Margolis. “‘Sangrar a Estados Unidos’, en sus propias palabras”. A EEUU, primero bajo George W. Bush y después con Barack Obama, le faltó tiempo para precipitarse en la trampa… Resulta grotesco que los inflados desembolsos militares y la dependencia de la deuda… puedan ser el legado más pernicioso del hombre que pensaba que podía derrotar a EEUU”, especialmente en unos momentos en que la extrema derecha está cínicamente explotando el tema de la deuda, con la connivencia del establishment demócrata, para socavar lo que queda de programas sociales, educación pública, sindicatos y, en general, las barreras que aún resisten ante la tiranía de las corporaciones.
Que Washington se inclinó por cumplir los más fervientes deseos de bin Laden fue algo que se puso en evidencia de inmediato. Como expuse en mi libro “9-11”, escrito poco después de que ocurrieran los ataques, nadie con conocimiento sobre la región fue capaz de reconocer “que un ataque masivo contra una población musulmana era la respuesta a las plegarias de bin Laden y sus socios, y que conduciría a EEUU y a sus aliados hacia una ‘trampa diabólica’, como señaló el ministro francés de Asuntos Exteriores”.
El importante analista de la CIA responsable desde 1996 de seguirle el rastro a Osama bin Laden, Michael Scheuer, escribió poco después que “bin Laden le ha precisado muy bien a EEUU las razones por las que está emprendiendo la guerra contra nosotros. [Él] está decidido a cambiar drásticamente las políticas estadounidenses y occidentales hacia el mundo islámico”, y en gran medida lo ha conseguido: “Las fuerzas y políticas de EEUU están completando la radicalización del mundo islámico, algo que Osama bin Laden trató de conseguir con un éxito sustancial aunque incompleto desde los primeros años de la década de 1990. Como consecuencia, pienso que es justo concluir que los EEUU de América siguen siendo el único aliado indispensable de bin Laden”. Y bien podría decirse que así sigue siendo incluso después de su muerte.
El primer 11-S
¿Había alternativa? Hay muchas posibilidades de que el movimiento yihadista, gran parte de él muy crítico hacia bin Laden, se hubiera dividido y debilitado tras el 11-S. “El crimen contra la humanidad”, como fue justamente denominado, podría haberse considerado como tal crimen y haber llevado a cabo una operación internacional para apresar a los posibles sospechosos. Pero aunque en aquel momento se reconoció tal posibilidad, ni siquiera se pasó a considerar la idea de hacerlo así.
En “11-9”, citaba la conclusión de Robert Fisk de que el “horrendo crimen” del 11-S se cometió de forma “perversa y con una crueldad impresionante”, una valoración certera. Es útil tener en mente que los crímenes podrían haber sido incluso peores. Supongamos, por ejemplo, que el ataque hubiera llegado hasta a bombardear la Casa Blanca, matar al presidente, imponer una dictadura militar brutal que asesinara a miles y torturara a decenas de miles mientras establecía un centro internacional de terror para ayudar a imponer estados similares de tortura y terror por todas partes y desarrollar una campaña internacional de asesinatos; y como estímulo adicional, hubieran traído un equipo de economistas –llamémoslos “los chicos de Kandahar”- para hundir velozmente la economía en una de las mayores depresiones de su historia. Eso, francamente, hubiera sido mucho peor que el 11-S.
Lamentablemente, este no es un pensamiento experimental. Sucedió. La única inexactitud en ese breve relato es que las cifras se habrían multiplicado por 25 para producir los equivalentes per capita en la medida apropiada. Desde luego, me estoy refiriendo a lo que en Latinoamérica se llama a menudo “el primer 11-S”, el 11 de septiembre de 1973, cuando EEUU consiguió tras intensos esfuerzos derrocar al democrático gobierno de Salvador Allende en Chile con un golpe militar que colocó en el poder al brutal régimen del general Pinochet. El objetivo, en palabras de la administración Nixon, era matar el “virus” que pudiera animar a todos aquellos “extranjeros dispuestos a putearnos” apropiándose de sus propios recursos y siguiendo de diversas maneras una política intolerable de desarrollo independiente. Al fondo estaba la conclusión del Consejo Nacional de Seguridad de que si EEUU no podía controlar Latinoamérica, no podía esperar “conseguir un orden que le fuera favorable en otros lugares del mundo”.
El primer 11-S, a diferencia del segundo, no cambió el mundo. No se produjo “nada que tuviera muy grandes consecuencias”, como Henry Kissinger aseguraba a su jefe pocos días después.
Estos acontecimientos de consecuencias pequeñas no se limitaron al golpe militar que destruyó la democracia chilena y puso en marcha la historia de horror que le siguió. El primer 11-S fue justo uno de los actos de un drama que empezó en 1962, cuando John F. Kennedy cambió la misión del ejército latinoamericano de “defensa hemisférica” –una anacrónica reliquia de la II Guerra Mundial- por “seguridad interna”, un concepto que implicó una aterradora interpretación en los círculos latinoamericanos bajo dominio estadounidense.
En la recientemente publicada por la Universidad de Cambridge “History of the Cold War”, el erudito latinoamericano John Coatsworth escribe que desde ese momento hasta “el colapso soviético en 1990, las cifras de prisioneros políticos, víctimas de tortura y ejecuciones de disidentes políticos no violentos en Latinoamérica superaron inmensamente a las de la Unión Soviética y sus satélites del Este de Europa”, incluyendo también muchos mártires religiosos y asesinatos masivos, siempre apoyados o iniciados en Washington. El último acto importante de violencia fue el brutal asesinato de seis importantes intelectuales latinoamericanos, sacerdotes jesuitas, pocos días antes de la caída del Muro de Berlín. Los autores fueron un batallón de elite salvadoreño, que ya había dejado un estremecedor rastro de sangre, recién salidos del entrenamiento de la JFK School of Special Warfare, que actuaban bajo las órdenes directas del alto mando del estado clientelista de EEUU.
Desde luego, las consecuencias de esta plaga hemisférica siguen aún reverberando.
Del secuestro y la tortura al asesinato
Todo eso, y más cosas aún del mismo cariz, se desechan como algo de escasas consecuencias y se olvidan. Aquellos cuya misión es gobernar el mundo disfrutan de una imagen más confortable, suficientemente bien articulada en el actual número de la prestigiosa (y valiosa) revista del Royal Institute of International Affairs en Londres. El artículo principal aborda “el visionario orden internacional” de la “segunda mitad del siglo XX”, marcada por “la universalización de una visión estadounidense de prosperidad comercial”. Algo hay en ese sentido, pero expresa bien poco de la percepción de quienes se llevan la peor parte.
Lo mismo ocurre respecto al asesinato de Osama bin Laden, que pone fin al menos a una fase de la “guerra contra el terror” vuelta a declarar por el presidente George W. Bush en el segundo 11-S. Permítannos volver a reflexionar sobre ese suceso y su significado.
El 1 de mayo de 2011, Obama bin Laden fue asesinado en un recinto que no contaba prácticamente con protección alguna mediante una misión de asalto de 79 SEAL de la Marina, que entraron en Pakistán en helicóptero. Después de que el gobierno facilitara y retirara muchas historias escabrosas, los informes oficiales dejaron cada vez más claro que la operación fue un asesinato planificado que violó múltiples normas elementales de derecho internacional, empezando por la invasión misma.
Bangkok, Tailandia, 06 de mayo 2011 – “Esta es una prueba que la comunidad internacional tiene que pasar. El fracaso puede provocar en las personas de la región la fe en el nuevo orden internacional y la primacía del derecho internacional.”. Esto viene de la Institución Brookings de ” prueba en Libia del Nuevo Orden Internacional “, febrero de 2011.
Tal vez ninguna otra declaración resume mejor lo que la guerra en Libia es en realidad . Los incentivos para los colaboradores sin duda son el petróleo de Libia, la explotación de su pueblo, y la destrucción de un competidor financiero, económico, político y estratégico en la región. Sin embargo, el ejercicio de los corporativos globales-financieros “primacía” sobre la soberanía nacional y las implicaciones subsecuentes tras lo que representa esta afirmación, es la motivación fundamental que impulsa esta guerra.
La larga historia de la batalla de Libia contra Occidente
La génesis de Al-Qaeda se encontraba en las montañas de Afganistán durante la invasión Soviética de la década de 1980. Estados Unidos y Arabia Saudita, junto con el paquistaní Inter-Services Intelligence (ISI) ayudaron a los afganos en su lucha contra la maquinaria de guerra soviética. Fue durante este tiempo que muchos de los hoy rebeldes en Libia fueron presentados por primera vez en ciernes “islámicas” a la legión extranjera de Estados Unidos, también conocida como Al-Qaeda. Estos combatientes irían de vuelta a Libia después de que los soviéticos fueran expulsados, a apoyar los esfuerzos de EE.UU. y Gran Bretaña para eliminar del poder al líder libio Muammar Gadafi.
Durante casi tres décadas, EE.UU. y Gran Bretaña abastecieron a estos combatientes libios de armas y apoyo en su intento de expulsar al nacionalista Gadafi. El Grupo Islámico Combatiente Libio (LIFG), en particular, no sólo recibió la asistencia y ayuda de Occidente, sino también de los legionarios de la Al-Qaeda de Osama Bin Laden. El líder de LIFG, Noman Benotman, literalmente, se puso cara a cara con Bin Laden , ya que él y sus combatientes fueron entrenados y preparados para las operaciones contra Gadafi con la ayuda de Al Qaeda.
El investigador y autor Michael Chussodovsky menciona unos puntos históricos interesantes con respecto al uso de Al-Qaeda. No sólo Al-Qaeda ha servido a la legionarios Estadounidenses en Libia en los últimos tiempos, sino que también participaron en una operación similar para crear una matanza y el precedente para una intervención militar en Serbia.
Uno de estos ataques, por LIFG, informado por el diario The Washington Post , dice que dos agentes alemanes contra el terrorismo fueron asesinados en 1994. El posterior intento de Gadafi por emitir una orden de arresto de INTERPOL contra Osama Bin Laden de Al Qaeda, que tuvo el apoyo de la LIFG en ese momento, se vió frustrado por el MI6 británico. El MI6, de acuerdo con el artículo del Washington Post, ha apoyado al mismo tiempo al LIFG junto a Al Qaeda, y la orden no se publicó hasta 1998.
El líder del LIFG ,Noman Benotman, ahora apoya a las fuerzas armadas desde el extranjero en su santuario de Londres, junto a otros líderes rebeldes de Libia, Siria, líderes de la oposición, egipcios, yemeníes, iraníes, tailandeses, y una miríada de otras fuerzas financiadas con fondos extranjeros exiliadas de la sedición, que trabajan en similares “revoluciones” en nombre de sus empresa-financiero pagadoras.
Además, y quizás lo más condenable, es el actual líder rebelde en Libia Abdel-Hakim al-Hasidi, que según el Telegraph de Londres , “luchó contra la invasión extranjera [EE.UU.] en Afganistán, antes de ser `capturado` en 2002 en Peshwar, Pakistán “. Fue entregado más tarde a los EE.UU., y se ha mantenido en Libia antes de ser liberado en 2008.” Muchos de los combatientes en Hasidi también lucharon en Irak contra las tropas de EE.UU.. Los bastiones rebeldes actuales de Bengasi y Derna sirvieron como primer reclutamiento para las fuerzas de Al-Qaeda durante la guerra de Irak, según un estudio militar de West Point . Literalmente, John McCain, en su reciente viaje a Benghazi , fue a darle unas palmaditas en la espalda y un apretón de manos a los mismos hombres que enviaron a estadounidenses a sus casas en cajas de pino desde Irak.
La siguiente línea de tiempo encierra esta historia, y tal vez, es la manera más instructiva con la que se puede observar el actual conflicto “espontáneo”. Vemos muy claramente que no había nada de “espontáneo” ni “autóctono” sobre el 17 de febrero de 2011, el “Día de la Ira”, ni en el conflicto armado que ocurrió inmediatamente después.
1980:Con el respaldo de Estados Unidos y la CIA el Frente Nacional por la Salvación de Libia .(NFSL). hizo varios intentos para asesinar a Gadafi e iniciar una rebelión armada a través de Libia. 1990: Noman Benotman y el (LIFG) emprendieron una campaña de terror contra Gadafi con la ayuda de Osama Bin Laden. 1994: El LIFG mata a dos agentes alemanes anti terrorismo. Gadafi busca dar una orden de detención contra Osama Bin Laden en relación con el ataque, pero es bloqueado por el MI6, que al mismo tiempo ayudaba al LIFG. 2003: Tras el abandono por parte de Gadafi de los programas de armas de destrucción masiva, comienza la colaboración de Libiacon el MI6 y la CIA para identificar y exponer las redes LIFG, dando inteligencia a occidente, dando una ganancia inesperada de información con respecto grupo. Irónicamente, esta información daría a los países occidentales todo un ejército para la reconstrucción y que se pondría contra Gadafi en 2011. 2005: Ibrahim Sahad del NFSL funda la Conferencia Nacional de la oposición libia (NCLO) en Londres, Inglaterra. 2011: A principios de febrero, con sede en Londres, el NCLO realiza un llamado al pueblo libio del “Día de la Ira”, a partir de la “revolución de 17 de febrero.” 2011: A finales de febrero, Ibrahim Sahad, del NFSL / NCLO, es líder en la retórica de la oposición, literalmente, delante de la Casa Blanca en Washington DC. Pide zona de exclusión aérea en reacción a las acusaciones sin fundamento de Gadafi que hay un ametrallamiento de “manifestantes desarmados”, con aviones de combate. 2011: Segunda quincena de febrero, los senadores Lieberman y McCain y el Primer Ministro británico David Cameron realizan un llamado para proporcionar cobertura aérea a los rebeldes de Libia, así como proporcionarles armas adicionales. 2011: A principios de marzo, se revela que las fuerzas especiales del Reino Unido (SAS) ya están operando dentro de Libia 2011: A mediados de marzo, la ONU adopta la zona de exclusión aérea sobre Libia , incluidos los ataques aéreos. Inmediatamente, la misión se cambia de “proteger a los civiles” a “derrocar a Gadafi”. Egipto viola el embargo de armas de la directiva 1973 de la ONU con pleno conocimiento de Washington mediante el suministro a los rebeldes con armas de Libia, mientras que los vínculos de Al Qaeda con los rebeldes son admitidos por todos , incluidos los propios rebeldes . 2011: A finales de abril, se revela evidencia documentada de que los rebeldes de Libia están llevando a cabo una campaña bárbara, el empleo de las ejecuciones extrajudiciales, indiscriminado uso de la fuerza militar, niños soldados, minas terrestres, y tortura. New York Times culpa a la falta de apoyo. 2011: A finales de abril, principios de mayo, seguido por los llamados a asesinar a Gadafi , ocurre un accidente de artefactos explosivos en la casa de su hijo, matándolo a él y a tres de los nietos de Gadafi . La OTAN, al mismo tiempo, busca una nueva resolución de la ONU que autorice las tropas en tierra , mientras que los Estados agresores tratan de liberar bienes incautados libios a los rebeldes.
Escalada inevitable
Visto a través del prisma de la historia, vemos que esta guerra no comenzó el 17 de febrero del 2011 con Gadafi presuntamente matando a manifestantes desarmados y pacíficos. Este es el crescendo de 30 años de la subversión, insurrección armada, terrorismo y agresión militar extraterritorial por parte de Occidente y sus aliados en el este de Libia, así como la legión extranjera de Estados Unidos, Al-Qaeda.
La OTAN ha estado buscando una nueva resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU), llamando al UNSC r.1973 inadecuada. El Portavoz de la OTAN, James Appathurai, declaró recientemente que “el Consejo de Seguridad debe adoptar una nueva resolución sobre Libia. La Resolución 1973 no contempla las operaciones en tierra. Necesitamos una nueva resolución. ” Por supuesto, los arquitectos detrás de este incendio mundial actual y ya han dicho en marzo que las tropas en tierra serían necesarias, y su inclusión en el asalto a Libia eran inevitables.
Bill Kristol, propagandista de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD) y la Iniciativa de Política Exterior (FPI), declaró en una entrevista el 20 de marzo 2011 que: “no, no podemos dejar a Gaddafi en el poder y no vamos a dejar de Gaddafi en el poder. En la misión militar inmediata, el almirante Mullen lo describió correctamente, pero el objetivo político es eliminar a Gaddafi y, finalmente, los recursos militares que sirven al objetivo político. En primer lugar, proteger a los civiles y destruir su capacidad militar. Y entonces otro tipo de ayuda se quite indirectamente, es de suponer. A pesar de que, a diferencia del presidente, no descarto finalmente entrar con mantenimiento de la paz y la estabilización de las fuerzas de la nación. Y no me sorprendería si lo hacemos al final del día. “
Graham luego se encargó de ridiculizar al mandato de la ONU e incluso la autoridad de la ONU, en general, diciendo , “la gente alrededor de Gadafi se despierta todos los días preguntándose,” ¿Será este mi último? Los comandantes militares en Trípoli en apoyo de Gadafi se deben machacar. Así que yo no dejaría que los mandatarios de la ONU pongan un tope a lo qué se debe hacer. No se puede proteger al pueblo libio si Gadafi se mantiene. No se pueden proteger nuestros intereses vitales de seguridad nacional si Gadafi se mantiene. No puedes dejar que los rusos y los chinos el veden la agenda de la libertad. Así que cada vez que vayas al Consejo de Seguridad, te diriges al encuentro con los rusos y los chinos. Estas son casi dictaduras, así que yo no seré bloqueado por el mandato de la ONU. “
Esto, por supuesto, atrae a una pregunta, si Graham y sus patrocinadores corporativos-financiero no están en deuda con la Constitución de los EE.UU. o las Naciones Unidas, ¿de dónde derivan su autoridad? Graham, McCain y Lieberman no son los políticos pícaros, son los “representantes electos” de un mundo corporativo-financiero de la oligarquía, que al parecer ha decidido que la guerra con Libia se va a ganar a cualquier precio, con o sin nacional o incluso artificiales veradas jurídicas internacionales. A continuación, tendría poco sentido para nosotros sacudir nuestros puños con rabia sobre estos títeres políticos, más bien, debemos dirigir nuestra ira hacia los no elegidos corporativo-financiero y sus intereses que de manera unilateral conducen este programa.
Como solo falta un mes para el décimo aniversario del 11-S, las fallas de la inteligencia que condujeron a los ataques terroristas a las Torres Gemelas y el Pentágono han comenzado a atraer nuevos análisis de antiguos funcionarios del contraterrorismo, que han cuestionado la veracidad de varias investigaciones del gobierno que concluyeron quiénes sabían qué y cuándo.
Por cierto, un informe exclusivo [3] publicado por Truthout, basado en documentos obtenidos gracias a la Ley de Libertad de la Información y una entrevista con un ex alto funcionario del contraterrorismo mostró que altos funcionarios del gobierno ordenaron a una unidad poco conocida de la inteligencia militar, sin conocimiento de varios organismos investigadores que estudiaban los ataques terroristas, que dejara de rastrear los movimientos de Osama bin Laden y de al-Qaida antes del 11-S.
Y ahora, en una sorprendente nueva entrevista que será emitida [4] esta noche por una estación afiliada a PBS en Colorado, el ex jefe de contraterrorismo, Richard Clarke, dirige explosivas afirmaciones contra tres altos ex funcionarios de la CIA –George Tenet, Cofer Black y Richard Blee– acusándolos de ocultar a sabiendas información a la Casa Blanca de Bush y Clinton, el FBI, Inmigración y los departamentos de Estado y Defensa sobre dos de los secuestradores del 11-S que habían entrado a EE.UU. más de un año antes de los ataques.
Clarke también acusó a los antiguos funcionarios de la CIA de involucrarse en un encubrimiento al no revelar al Congreso y a la Comisión del 11-S detalles cruciales sobre los dos secuestradores.
Tenet, Black y Blee han “logrado superar un comité conjunto de investigación de la Cámara y la Comisión del 11-S y esto nunca se ha hecho público”, dijo Clarke en la entrevista. Una copia anticipada se ha suministrado a Truthout. “Se salieron con la suya”.
Clarke, quien ahora dirige la firma de seguridad Good Harbor Consulting [5], fue el principal consejero de contraterrorismo de los gobiernos Clinton y Bush. Testificó a las mil maravillas ante la Comisión del 11-S que investigó los ataques terroristas diciendo que “vuestro gobierno os defraudó”.
En octubre de 2009, Clarke habló con John Duffy y Ray Nowosielski, quienes han estado trabajando en un documental sobre Blee y el secreto que rodea su papel en las fallas de seguridad que llevaron al 11-S, que debe transmitirse en el décimo aniversario de los ataques.
Duffy y Nowosielski, cuyo anterior documental Press For Truth [6], siguió a cuatro viudas del 11-S mientras presionaban a la Casa Blanca de Bush para que convocara una comisión independiente para investigar los ataques, también han lanzado un nuevo sitio de transparencia en la web, SecrecyKills.com [7], que comenzará esta noche con una campaña para desenmascarar aún más a Blee.
Clarke reconoce que no posee ninguna evidencia que respalde sus afirmaciones sobre los antiguos funcionarios de la CIA. No respondió a preguntas sobre si todavía insistía en los comentarios que hizo sobre Tenet, Black y Blee hace casi dos años. Pero Nowosielski dijo a Truthout que habló con Clarke la semana pasada para informarle de que Tenet, Black y Blee habían emitido una declaración conjunta con fuertes críticas a sus acusaciones, y Clarke dijo a Nowosielski que no ha cambiado su posición.
Clarke afirma en la entrevista de 13 minutos que Tenet, ex director de la CIA, Black, quien dirigió el Centro Contraterrorista de la agencia, y Blee [8], ayudante principal de Tenet quien dirigió la Estación de Temas Bin Laden de la CIA, también conocida como Estación Alec, cuya verdadera identidad se reveló [9] hace dos años, son responsables de quep gobierno no haya capturado a Nawaf al-Hazmi y a Khalid al-Mihdhar, quienes secuestraron el Vuelo 77 de American Airlines con otros tres terroristas y lanzaron el avión directamente contra el Pentágono matando a 189 personas.
“George Tenet siguió toda la información sobre al-Qaida en detalle microscópico”, dijo
Clarke a Duffy y Nowosielski. “Leía los informes de inteligencia en bruto antes que lo hicieran los analistas del centro de contraterrorismo y tomaba el teléfono y me llamaba a las 7:30 de la mañana para hablar de ellos”.
Pero Tenet, quien recibió la Medalla de la Libertad de George W. Bush en 2004, no compartió lo que Clarke dice que sabía sobre el caso al-Hazmi y al-Mihdhar.
A principios de enero del año 2000, los analistas de la CIA fueron informados por la Agencia Nacional de Seguridad de que al-Hamzi y al-Mihdhar se dirigían a una reunión con otros asociados de al-Qaida en Malasia, en una viaje organizado por el centro de operaciones de Osama bin Laden en Yemen. La CIA vigiló la reunión y obtuvo fotografías de los hombres de los servicios de inteligencia malasios.
Desde Malasia, al-Hazmi, al-Mihdhar y Khallad bin Attash, el presunto cerebro del atentado contra el USS Cole, viajaron a Tailandia, según informó la CIA en un cable enviado a la Estación Alec. La CIA había afirmado, dice el informe de la Comisión del 11-S, que había perdido el rastro de los tres hombres después de que llegaron a un aeropuerto en Tailandia.
Al-Hazmi y al-Mihdhar tomaron después un vuelo hacia Los Angeles, llegaron a la ciudad el 15 de enero de 2000, y después se encontraron con el profesor de inglés retirado Abdussattar Shaikh, quien trabajaba en secreto como informante del FBI [10].
Aún así, y a pesar de saber que al-Mihdhar tenía una visa de entrada múltiple a EE.UU., la CIA no informó al FBI y al Departamento de Estado para que fuera incluido en la lista de vigilancia de terroristas. Notablemente, Mihdhar se fue del sur de California a Yemen a finales de 2000 y, utilizando un nuevo pasaporte, volvió a EE.UU. sin que lo detectaran el 4 de julio de 2001.
Clarke sugiere que si la CIA hubiera compartido con él, el FBI y otros, la información sobre al-Hazmi y al-Mihdhar, tal vez habría sido posible frustrar el ataque al Pentágono.
Como señaló en su libro: Your Government Failed You: Breaking the Cycle of National Security Disasters (Vuestro gobierno os defraudó: rompiendo el ciclo de desastres de seguridad nacional) [11], la Comisión del 11-S nunca expuso la justificación del hecho que la CIA no haya compartido información crucial de inteligencia sobre al-Hazmi y al-Mihdhar con otros funcionarios y agencias gubernamentales.
“Por hastiado y cínico que me sienta sobre las fallas del gobierno, todavía pienso que este caso es asombroso e inexplicable”, escribió Clarke. “El informe de la Comisión del 11-S no nos dice mucho sobre cómo o por qué sucedió y sus explicaciones, aunque podrían ser correctas, ponen a prueba la credulidad y dejan muchas preguntas sin respuesta”.
Pero el FBI también conlleva una cierta responsabilidad por el fracaso de los servicios de inteligencia. Un agente asignado a la Estación Alec descubrió en enero de 2000 que al-Mihdhar tenía una visa estadounidense, y redactó un memorando [12] con la intención de alertar a la Unidad Bin Laden del FBI. Pero un oficial de la CIA le prohibió que lo enviara. Además, el agente del FBI a cargo del caso de Shaikh sabía [10] que dos saudíes se habían mudado a su apartamento en San Diego en el año 2000, pero nunca se dieron la molestia de averiguar las identidades de los individuos. Si el agente del caso lo hubiera hecho, habría descubierto que los invitados de su informante eran al-Hazmi y al-Mihdhar.
“Incumplimiento del deber de comunicar”
Uno de los funcionarios de la CIA que había estado monitoreando la reunión de Malasia era una joven analista de al-Qaida llamada Jennifer Matthews, quien había estado trabajando en la Estación de Temas Bin Laden desde sus comienzos en 1996. Otra analista, quien trabajaba estrechamente con Matthews era una mujer pelirroja que, en los últimos años, ha estado en el centro de un escándalo relacionado con la tortura e información equivocada de un detenido por lo menos. Desde entonces la ascendieron y sigue trabajando para la CIA en temas relacionados con al-Qaida. Un portavoz de la agencia solicitó que Truthout no publique su nombre porque su identidad es confidencial.
Primer presupuesto lógico: ¿Se puede tomar en serio a un presidente imperial (comandante en jefe del mayor arsenal nuclear y de la más poderosa fuerza de ocupación militar del mundo) que acepta un Premio Nobel de la Paz?. Segundo presupuesto lógico: A partir de aceptar y legitimar a Obama “Nobel de la Paz” ¿Se puede confiar en la sanidad mental de los presidentes, líderes mundiales y autoridades del sistema capitalista erigido como “civilización única”?. Tercer presupuesto lógico: Si Obama, el “Hombre y la Bestia” imperial (mitad demócrata pacifista y mitad imperialista genocida), recibe el máximo galardón del pacifismo ¿Qué categoría psiquiátrica se puede aplicar a la prensa internacional que difundió la noticia sin ningún análisis y a las mayorías planetarias que la consumieron como un “hecho natural?. Cuarto presupuesto lógico: A partir de la aceptación mundial pasiva de la “esquizofrenia Obama” ¿Se puede inferir que el sistema capitalista ha tocado un estadio (decadente) de Apocalipsis mental?
El general Juan Domingo Perón, tres veces presidente constitucional de la Argentina, solía decir que los imperios, como los peces, se “pudren por la cabeza”.
Las señales son múltiples: Elecciones “libres y democráticas” en países ocupados militarmente, los supermillonarios organizando fundaciones para “combatir la pobreza”, las corporaciones y bancos capitalistas liderando campañas mundiales de la “solidaridad”, las superpotencias imperiales (con EEUU a la cabeza) levantando las banderas de la “democracia y los derechos humanos”, presidentes de “izquierda” que gerencian Estados capitalistas, potencias criminales (como EEUU e Israel) que masacran militarmente a poblaciones civiles en nombre de la “paz”, son apenas muestras de una tendencia de desdoblamiento (entre el hacer y el decir) nivelada y aceptada por todo el planeta.
Y la frutilla de la torta: “El presidente estadounidense, Barack Obama, aceptando el Premio Nobel de la Paz en una ceremonia en Oslo, capital de Noruega, cuando aún retumban en el mundo los tambores de la guerra en Afganistán que hizo sonar hace sólo nueve días”, señalaba en diciembre de 2009 la cadena BBC.
La institución filantrópica creada por el fabricante de armas vino (imprevistamente) en su auxilio otorgándole el Premio Nóbel de la Paz, en un momento que el presidente imperial sufre un colapso generalizado de su agenda de política local e internacional.
Más que a una “sorpresiva” decisión, el otorgamiento del galardón parecía responder a una estrategia: Legitimar la “Paz” ( lo que dice Obama en sus discursos), para tapar la Guerra (lo que hace Obama como administrador de la Casa Blanca imperial).
Más que a una “sorpresiva” decisión, el otorgamiento del galardón parecía responder a una estrategia: Legitimar la “Paz” ( lo que dice Obama en sus discursos), para tapar la Guerra (lo que hace Obama como administrador de la Casa Blanca imperial).
“Pero el acto de defender la paz y justificar la guerra se presenta como delicado para Obama, cuando distintas encuestas de opinión reflejan dudas crecientes sobre sus méritos para recibir el mismo galardón que antes tuvieron personas como Nelson Mandela o la Madre Teresa de Calcuta”, subrayaba la cadena.
El estilo “suave y mesurado” de la BBC (una cadena imperial) omitía decir abiertamente lo obvio: El sistema capitalista y sus instituciones no tienen límites para el ejercicio del absurdo y del doble discurso.
Y es sabido que el pensamiento lógico y el sentido común no gravitan ni cuentan dentro del “doble discurso” (la realidad y el mensaje no se tocan) establecido como regla funcional de la política internacional y de los medios de comunicación del sistema capitalista nivelado como “mundo único” a escala global.
En definitiva, no hubo ninguna sorpresa: La nominación del presidente USA como premio Nóbel de la Paz fue tan absurda Sigue leyendo →
En un reporte televisivo sensacional y explosivo, la Agencia de Noticias Paquistaní ofreció una entrevista en vivo a un testigo visual del ataque de los EE.UU. contra el supuesto campamento de Osama bin Laden.El testigo visual, Mohammad Bashir, describió cómo se desarrolló el acontecimiento.
De los tres helicópteros,
“sólo de uno bajaron los hombres [los Navy Seals] y volvió a recogerlos, pero cuando los recogía [el helicóptero] explosionó y se incendió”.
El testigo dice que no hubo sobrevivientes, apenas cadáveres y pedazos de cuerpos por todas partes.
“Vimos el helicóptero incendiarse, vimos los cadáveres, entonces los testigos fuimos removidos del lugar y ahora no hay nada”.
Yo siempre me pregunté cómo un helicóptero podría estrellarse, como lo reportó la Casa Blanca, sin producir al menos heridos. Con todo, en la historia original de la Casa Blanca, los Navy Seals no sólo sobrevivieron a un combate de 40 minutos con Al-Qaida, “los mejores entrenados, los más peligrosos, los asesinos más viciosos del planeta”, sin un rasguño, sino también haber sobrevivido a un accidente de helicóptero sin un rasguño.
El reporte televisivo paquistaní está disponible en Youtube (video pie de pagina).
La página de Internet Veterans Today agregó una traducción junto con un vídeo de la entrevista. Information Clearing House la hizo disponible el 17 de mayo. Si la entrevista no es broma y la traducción es correcta, ahora conocemos la respuesta a la pregunta sin contestar:
¿Por qué no hubo ninguna ceremonia en la Casa Blanca con el presidente Obama colocando medallas a todos los heroicos Navy Seals que rastrearon y ejecutaron al Enemigo Público Número Uno?
La noción de que Obama tuvo que guardar en secreto la identidad de los Navy Seals para protegerlos contra Al-Qaeda detrae la imagen heroica de fieros hombres de los Navy Seals, y de ella se filtra credulidad del porque los manipuladores políticos de Obama no habrían ordeñado la ocasión al máximo.
Con la excepción de los sitios en Internet Veterans Today e ICH, no he visto ninguna mención al reporte televisivo paquistaní. Si la prensa acreditada de la Casa Blanca es consciente del reporte, nadie le ha preguntado a presidente Obama o a su portavoz de prensa acerca del reporte. Helen Thomas fue la última reportera norteamericana en ser lo suficientemente valiente para hacer este tipo de preguntas, y ella fue exterminada por los cabilderos de Israel. Marginados en los medios
En Estados Unidos hemos alcanzado el punto donde despiden a cualquiera que dice la verdad y es marginado como un “teórico de la conspiración”.
Noam Chomsky analiza la ilegalidad de la operación que supuestamente mató a bin Laden y la falta de evidencia de su culpabilidad de los ataques del 9/11
El siempre lúcido politólogo Noam Chomsky publicó hace un par de días una reflexión sobre la muerte de bin Laden y el trasfondo político de esta operación. El texto puede leerse en inglés en el sitio de Guernica. A continuación nuestra traducción:
Es cada vez más claro que la operación fue un asesinato planeado, violando múltiples normas elementales del derecho internacional. Parece que no hubo un intento de aprehender a la víctima desarmada, como presumiblemente pudieron haber hecho los 80 comandos enfrentando virtualmente ninguna oposición –excepto, dicen, de su esposa, que se abalanzó sobre ellos. En sociedades que profesan algo de respeto para la ley, los sospechosos son aprehendidos y llevados a que se les realice un juicio justo. Enfatizo en “sospechosos”. En abril del 2002, el director del FBI, Robert Mueller, informó a la prensa que después de la más intensa investigación en la historia, el FBI no podia decir más que “creía” que el plan había sido gestado en Afganistán, aunque implementado en los Emiratos Árabes Unidos y en Alemania. Lo que solo creían en abril del 2002, obviamente no sabían 8 meses antes, cuando Washington desestimó las ofertas del Taliban (qué tan serias, no lo sabemos, porque fueron instantáneamente desestimadas) de extraditar a bin Laden si se les presentaba evidencia -que, como pronto descubrimos- Washington no tenía. Así que Obama estaba simplemente mintiendo cuando dijo, en su declaración de la Casa Blanca, que “rápidamante descubrimos que los ataques del 9/11 habían sido llevados a cabo por al Qaeda”.
Nada serio ha sido proporcionado desde entonces. Se habla mucho de la “confesión” de bin Laden, pero eso es como si yo confesara que gane el Maratón de Boston. Se jactó de lo que consideraba un gran logro.
Existe también una gran discusión sobre la molestia de Washington con Pakistán por no entregar a bin Laden, aunque seguramente elementos miltares y fuerzas de seguridad sabían de su presencia en Abbottabad. Menos se habla de la molestia de Pakistán de que Estados Unidos invadió su territorio para llevar a cabo un asesinato politico. El fevor anti-americano ya es bastante alto en Pakistán, y estos eventos seguramente lo exacerbarán. La decisión de arrojar el cuerpo al mar, predeciblemente, ya está provocando enojo y esceptisismo en el mundo musulmán.
Nos podríamos preguntar cómo estaríamos reaccionando nosotros si comandos iraquíes hubieran aterrizado en las instalaciones de George W. Bush, lo hubieran asesinado y luego hubieran arrojado su cuerpo en el Atlántico. Sin controversia, sus crímenes exceden vastamente los de bin Laden, y él no es un “sospechoso”, es sin controversia el “decididor” que dio las órdenes para cometer un “crimen internacional supremo diferenciándose de otros crímenes de guerra en que contiene dentro de sí el mal acumulado de la totalidad” (citando el Tribunal de Nuremberg) por el cual los criminales Nazis fueron colgados: los cientos de miles de muertes, millones de refugiados, destrucción de gran parte de un país, el amargo conflicto sectario que ahora se ha esparcido al resto de la región.
Hay más que decir del [bombardero de la aerolínea cubana Orlando] Bosch, quien acaba de morir pacíficamente en Florida, incluyendo una referencia a la “doctrina Bush” de que las sociedades que albergan terroristas son tan culpables como los terroristas mismos y deben de ser tratados acorde a esto. Nadie parece notar que Bush estaba llamando a una invasion y destrucción de Estados Unidos y al asesinato de su presidente criminal.
Lo mismo con el nombre, Operación Geronimo. La mentalidad imperial es tan profunda, a lo largo de la sociedad occidental, que nadie percibe que están glorificando a bin Laden al identificarlo con la valiente resistencia en contra de invasores genocidas. Es como llamar a nuestras armas destructoras con el nombre de las víctimas de nuestros crímenes: Apache, Tomahawk… Es como si el Luftwaffe llamara a sus aviones de combate “Judío” y “Gitano”.
Hay mucho más que decir, pero incluso los hechos más evidentes y elementales nos deben dar mucho en que pensar.
Muchas imágenes siguen apareciendo como prueba de la “muerte” de Bin Laden a manos de los Navy Seals, hemos visto desde la primera (que no duró mucho en los mass media al darse cuenta del terrible trabajo, casi amateur, hecho en potoshop) hasta imágenes casi de película que muestran el supuesto rostro del hijo de Bin Laden muerto sobre le piso tomado con una cámara de visión nocturna. O la farsa del momento en que Obama y su equipo veían en vivo el asesinato del “líder de Al Qaeda”.
Luego de ver las falsedades de cada una de las imágenes (y a simple vista) resulta difícil entender a qué personas se les indicó que realicen la puesta en escena sobre los hechos. ¿Habrá sido esto una desición de último momento? ¿O es para generar más confusión?
Algunos puntos salientes que vienen detrás de esta “muerte” anunciada:
Generar confusión en la población y, así, continuar con las agendas mafiosas en el resto del mundo (Véase Libia, Siria, China,etc)
Separar aún más al pueblo estadounidense en base a sus ideologías para “editar” a la poblaćion y transformarlos en personas aún más manipulables.
El ejército de los Estados Unidos, específicamente los Navy Seals, se han adjudicado la “muerte de Bin Laden”, por ende “el orden en el mundo” (Juego de palabras, por cierto). Gracias a esta noticia, ellos han logrado cierta fama dentro de los medios masivos de comunicación, que ha investigado su modus operandi, y artefactos utilizados, por ejemplo, en la “Misión Osama Bin Laden”
Uno de los países con mayor presupuesto destinado al armamento de guerra y demás es, sin lugar a dudas, Norteamérica. Un claro ejemplo son estos cinco armamentos “secretos” (por lo poco vistos en los medios) que manejan los anteriormente mencionados Navy Seals:
1 Blackhawk Stealth
Este helicóptero es, supuestamente, el que aparece estrellado en las fotos que aparecen de la “mansión de Bin Laden” (creo que todos hemos visto esa especie de máquina destrozada en el patio trasero de esa morada)
El tipo exacto de helicóptero es desconocido, pero parece ser una versión altamente modificada de un H-60 Blackhawk. Fotos difundidas a través de la Agencia Europea de Pressphoto y atribuidas a un anónimo, muestran que la cola del helicóptero de características de sigilo tiene forma de pluma, además de otras características técnicas. Cuenta con una supresión de infrarrojos de plata cargada acabada similar a la observada en los V-22.
La tecnología Stealth para helicópteros no es nueva y se ha aplicado ampliamente para el Boeing / Sikorsky RAH-66 Comanche, cancelado en 2004. Además, cuenta con una pintura especial que lo transforma en un artefacto difícil de detectar para los radares enemigos.
2 La Bestia de Kandahar
Poco se sabe sobre este nuevo “Drone” que utiliza el ejército de Estados Unidos, primeramente, dicen que sobrevuela los cielos de Afganistán para realizar misiones de inteligencia, reconocimiento y vigilancia. Su nombre verdadero es RQ-170, pero para darle “más poder” se le ha catalogado como La Bestia de Kandahar
A diferencia del MQ-1 Predator y de su primo el MQ-9 Reaper – cuya génesis y despliegue también hemos seguido de cerca -, el recién descubierto y confirmado RQ-170 Sentinel carece de armamento. Como señalan las siglas “RQ”, su principal labor es la de reconocimiento. El diseño angular, similar al de un bombardero B-2 Spirit aunque más pequeño, lo incluye en la categoría de los furtivos.
La pregunta que muchos analistas ahora se hacen es por qué razón quieren los EEUU un avión invisible en un país como Afganistán, que carece de radares. En Ares, el famoso blog de Avion Weekly, deducen que será empleado para espiar el desarrollo de armamentos de Irán, Pakistán y China.