Alcaldes españoles se oponen a los desahucios


Hispan TV

Los alcaldes de varias ciudades de España se niegan a colaborar con los bancos e instituciones que llevan a cabo desahucios contra la población civil, informó el martes el periódico español EL País.

Las alcaldías de las ciudades de Vigo (noroeste), Zaragoza (noreste) y Santa Cruz de Tenerife (en las Islas Canarias) anunciaron que retirarán sus cuentas bancarias de las instituciones que se niegan a frenar los desahucios.

No puede ser que alguien que ha perdido su trabajo, y como consecuencia no puede pagar la hipoteca de su vivienda, le echen de la misma y, además, mantenga la deuda”, se lamentó el alcalde de Vigo, Abel Caballero, en una entrevista con el diario. “En vez de echar a las personas de su vivienda, se las puede dejar en régimen de alquiler a un precio social”, añadió. (Énfasis añadido)

Caballero además reveló que el Ayuntamiento ha tomado varias medidas para contrarrestar los impactos de los desahucios, entre ellas asesoramiento jurídico gratuito a los afectados.

El lunes pasado, Caballero dijo que había ordenado a la concejalía de Hacienda del Ayuntamiento modificar los concursos públicos de modo que si una institución bancaria efectúa un desahucio sus contratos con esta entidad sean anulados.

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Ningún apoyo al Consejo Nacional de Transición; ninguna confianza en la OTAN


Rebelión.org
Roberto Mérida Fernández

Bandera de la Liga Árabe. Wikipedia

A finales de Agosto, la situación militar daba un vuelco en Libia, con las tropas de milicianos rebeldes avanzando por el sur, desde el desierto hasta Trípoli.

Es innegable el carácter popular de esta revuelta, al margen de las pretensiones de controlarla y desviarla, por parte del imperialismo.

Desde los primeros días de las protestas, masas de manifestantes desarmados llenaron las calles de Trípoli y las principales ciudades del país, exigiendo la ruptura democrática y la caída del gobierno. Éste, temeroso de los precedentes de Egipto y Túnez, ordena al ejército disparar contra la población, provocando la deserción de un sector.

Ante la necesidad de defenderse, las masas se levantaron, tomando armas de los cuarteles, con ayuda de los sectores desertores del ejército, y defenestran a la autoridad local, tomando el control en más de 3 cuartas partes del país, constituyendo milicias, o guardias urbanas, y estableciendo en su lugar, en algunos sitios, Comités Populares.

A su vez, varias tribus del Este y del Oeste, terminan por sumarse en masa a la revuelta, y los enfrentamientos se extienden durante días a la capital, Trípoli. En el momento álgido de la revuelta, el régimen, no llega a controlar más de un tercio de la capital, y algunos bastiones de fieles, como Sirte.

Pero el hábil repliegue de tropas, y la superioridad económica y militar facilitada por años de colaboracionismo con Occidente, junto con la importación de armamento de última generación por puente aéreo desde Argelia y Siria, y de un ejército de mercenarios extranjeros, desde los países del sur, le permiten ir ganando terreno, afianzando su control sobre la capital y numerosas ciudades del centro y Oeste del País, avanzando luego, hacia el Este. Rápidamente, la rebelión se territorializa, y Bengazi es constituida como capital de la revuelta.

Esta revolución representa, por tanto, un paso más en la dinámica de la Primavera Árabe, ya que, desde sus primeros días, planteó el problema de la insurrección popular armada.

Ahora, el imperialismo y la burguesía desplazada del régimen, tratan de arrebatar a las masas los frutos de esta revuelta.

El gobierno del CNT es un gobierno formado, principalmente, por sectores de la antigua burguesía desplazada por el régimen, así como por excrecencias del régimen de Gaddâfî. Desde el comienzo han contraído acuerdos comerciales con el sector intervencionista de la OTAN, a cambio de su ayuda militar en forma de bombardeos aéreos. Es un gobierno continuista, que no se diferencia en nada de las nuevas Juntas Militares y Gobiernos Provisionales de Egipto y Túnez, compuestas por destacados miembros del anterior régimen, que colaboran con la burguesía imperialista extranjera.

La intromisión de la OTAN, representa, pues, un peligro para el desarrollo autónomo de un proceso revolucionario.

Es un gobierno que cuenta con el apoyo abierto del sector intervencionista de la OTAN que ve, como imparable, la caída de Gaddâfî, y aspira a un reparto más favorable de los beneficios en las exportaciones petroleras, y que ha prometido mantener el ritmo en las exportaciones petroleras, y las inversiones de multinacionales extranjeras. Es un gobierno que, desde el principio, ha comenzado a crear una enorme distancia con los intereses populares, al dar cobertura a la intromisión de la OTAN en el desarrollo de la guerra y los asuntos del país.

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Movimiento 15M: Atención a la guerra psicológica o guerra de cuarta generación


Por Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
IAR Noticias/ (Obtenido de DESPERTARES)

A) La nueva herramienta manipuladora

En IAR Noticias siempre empezamos la historia por el final.

Nuestro estilo contrainformativo siempre consistió en proyectar y analizar los acontecimientos con un objetivo de anticipación del desenlace, y sin que el árbol de la “coyuntura periodística” (manipuladora del sistema)  tape el bosque de la comprensión general.

En plena euforia mediática de la “revolución democrática” de los “indignados” en España señalamos que se trataba (y más allá de la “buena intención” de sus participantes) de una nueva estrategia de movilización masiva basamentada en un trípode convergente: Internet, teléfonos celulares, y grandes cadenas mediáticas.

Desde su instrumentación casi orgánica  en Medio Oriente y en África con las “revueltas populares” promovidas por la CIA y los servicios aliados, la Internet y los celulares fueron la clave de estas movilizaciones cuyos contenidos y objetivos sólo los conocen sus instigadores ocultos.

O sea los beneficiarios encubiertos (servicios de inteligencia y grupos del poder) que los inducen a través de operaciones de acción  psicológica principalmente en las “redes sociales”. Y que luego se convierten en masivos a través de la difusión a escala global (en vivo y en directo) por las grandes cadenas mediáticas internacionales.

B) La variante española

En realidad, la llamada “protesta de los indignados” en España, es una actualización aggiornada y en otra etapa (con un salto cualitativo informático) del “Cacerolazo” que derrocó institucionalmente a Fernando de la Rúa en Argentina, y de la “rebelión de los jóvenes” que derrocó de la misma manera a Lucio Gutiérrez en Ecuador.

A casi una semana de su nacimiento en España, ya tenemos la primera señal (y el primer emergente) de un beneficiario claro de la “protesta de los indignados” en las urnas: El Partido Popular arrasó electoralmente el domingo al PSOE, el partido en el gobierno.

Así como el “Cacerolazo” argentino (un sucedáneo histórico de las “revueltas populares”)  derrocó  sin un golpe de Estado militar al Partido Radical (gobierno de De La Rúa) e instaló al Partido Justicialista (gobierno de Duhalde) la “protesta de los indignados” ya arrojó claramente un beneficiario en el campo político.

Históricamente, estas herramientas de movilización y protestas masivas como la que está funcionando en España, atacan al “empleado” (los políticos) y preservan los intereses del “patrón” (El Estado y el sistema capitalista), sirviendo  funcionalmente como instrumentos de “golpes democráticos-institucionales” por medio de los cuales los grupos del poder local definen su interna electoral y su guerra por el control del gobierno y del mercado interno.

D) El nuevo teatro de operaciones

Desde el principio situamos claramente la operatoria funcional del nuevo sistema de movilización masiva con las “protestas populares” y señalamos que responde a objetivos diferenciales según el país y el contexto social y político en que se la aplique.

Precisamos que se trata de una nueva herramienta de movilización y manipulación de conducta social (orientado y detonado desde técnicas de guerra psicológica) presentado como si fuera un “fenómeno espontáneo” de las redes sociales en Internet.

No se trata de “ingenuidad militante” ni de nueva “conciencia social” despertada súbitamente, sino de un proceso inducido, estudiado y aplicado desde estrategias y técnicas pulidas de la comunicación de masas que la CIA y los servicios de inteligencia vienen desarrollando en el teatro de operaciones de Internet y de las telecomunicaciones por celular.

Más allá de que se la llame “revuelta popular”, “revolución naranja”, “primavera árabe” o “protesta de los indignados” su estrategia, tácticas operativas y estructuras funcionales no varían en su implementación, salvo el objetivo político  que se amolda de acuerdo a las necesidades locales del país y la sociedad en que se lo aplique.

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