Arielev
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Imagen del filme V for Vendetta. Wikipedia
Otto Von Bismark dijo una vez: “Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería”. Esta frase puede describir el modus operandi de los gobiernos que manipulan a sus ciudadanos con la parodia del terrorismo, de los ataques en zonas estratégicas de cada país occidental, así como la amenaza que pueden significar para personajes importantes de cada nación. ¿El terrorismo crece en épocas de elecciones? ¿Serían tan ingenuos los “terroristas” al ayudar a sus enemigos en sus respectivas carreras políticas?
Como en toda buena obra de teatro, el director debe buscar la forma de que esta sea agradable para la gente que la presencia, así como también debe buscar material para que el espectáculo sea duradero; la parodia debe tener acción, drama, alguna que otra meseta, un nudo y un final feliz en donde los buenos ganan y los malos se van derrotados. En este caso la obra de teatro es Al Qaeda y sus terroristas, mientras que el director, mejor dicho directores, son el Presidente de los Estados Unidos, las grandes empresas de armamento militar y el resto de las naciones involucradas en esta temática tan sombría. Veamos, entonces, la obra por partes…
El comienzo debe llevar consigo una introducción, en esta, se verá el por qué de la obra, sus personajes (tanto primarios como secundarios) y dará pie a el resto de la historia. En esta obra, la introducción hablaría sobre grupos de personas en países recónditos, a los que desde ahora llameremos Terroristas, que le desean el mal a Occidente (los chicos buenos), ya que ahí las libertades son grandes, la economía marcha bien (un poco de ironía aquí) y su religión es distinta a la nuestra, ergo, debemos buscar la forma de acabar con estos seres que no adoran a Alá.
El drama comienza cuando los terroristas deciden atacar a los chicos buenos, primero lo intentan con “pequeños atentados” para luego terminar con uno muy grande, uno que cambiará la historia de la humanidad. Decididos ellos, toman como objetivo el World Trade Center. Mandan a sus mejores materiales a Estados Unidos con el fin de realizar lo imposible, pero para Al Qaeda nada es imposible: No sólo logran ingresar a América, sino que toman clases de vuelo y en cuestión de días aprenden a volar aviones, para luego subirse a un vuelos de American Airlines, secuestrarlos, cambiar su ruta de vuelo y, por último pero no menos importante, dar un increíble giro en los aires que ni los más experimentados pilótos del planeta lograrían hacer para derribar (Sólo con aviones) Las Torres Gemelas, derribar gran parte del Pentágono y, para agregarle ciencia/ficción, derribar un edificio extra sin tocarlo.
En este caso, la meseta, o el lapso en el que la obra toma un respiro, ocurre cuando los chicos buenos se encargan de investigar los hechos. El presidente de los Estados Unidos (El pequeño George Bush) lanza comunicados a toda hora en los que promete a su pueblo una venganza y guerra sin cuartel para con los terroristas, a fin de darle a los ciudadanos lo que desean: Sangre de personas inocentes. En el lapso miles de sucesos ocurren, Ántrax, más atentados en otros países en los que dirigen los chicos buenos, bombas, muertes, WikiLeaks, Guantánamo, más dinero para el gasto militar, “Te unes o eres terrorista” etc,.etc. Quien desee leer el guión completo puede haerlo sin problemas aquí, aquí y aquí.
El nudo de la obra ocurre cuando los chicos buenos deciden invadir los países de los terrotistas (chicos malos) para cerciorarse de que no vaya a ocurrir nunca más algo tan pero tan terrible en sus naciones occidentales, donde la paz y la estabilidad son moneda corriente. Entonces aquí hay acción nuevamente, el ejército de la paz del Pequeño Bush y del misterioso hombre con doble identidad Barack Obama/Barry Soetoro ataca a los chicos malos dirigidos por los ultra-malignos Osama Bin Laden y Saddam Hussein para erradicar todos los malos ideales de esas zonas y, a modo de venganza, llevarse cosas que no le pertenecen. En última instancia ¿A quién le importaría que le roben unos millones de barriles de petróleo? La obra ya se va acercando a su final, y miles de personas han perdido la vida en vano. Esta historia toma un giro de 360º que deja a todos sorprendidos.

El final feliz jamás llegará, porque el mundo se entera que el objetivo principal de la venganza no era en sí este, sino la búsqueda de petróleo para satisfacer las necesidades de los chicos buenos, tanto nacionales y económicas, como personales y económicas. Los espectadores ven como se usaron vidas de miles de personas para el beneficio de unas pocas familias y la forma en que se maltratan a seres inocentes día a día con la excusa que ellos mismos ven como falsa: Un ataque terrorista que en verdad fue de falsa bandera. Las personas sienten pánico, mientras el pequeño Bush, el señor de la doble identidad Barry/Barack y los actores secundarios como el tío Tony Blair, nuestro amigo David Rockefeller, la amable Angela Merkel, la excelentísima realesa británica y otros más se ríen en sus caras.
Cada persona sentada en frente del escenario no puede creer como esto pudo ocurrir, vuelven hacia atrás y analizan el ataque a las Torres Gemelas, logran notar irregularidades en la versión oficial así como en casi todo lo que sus directores han tocado. El espectador se da cuenta al final, que esto no es una obra de teatro, que en verdad todo esto ocurrió… El giro es aún más grande, la mentira crece día a día, pero cada uno decide buscar la verdad; esa que lo aleje de la ficción y lo acerque a la realidad. El telón baja, la obra termina… Pero la lucha comienza.