Islandia declara su independencia de los bancos internacionales


Bill Wilson*
NetRightDaily
(Traducido por Arielev)

Escudo de Islandia (Skjaldarmerki Íslands) Wikipedia.

Islandia es libre. Y lo seguirá siendo, siempre y cuando la gente desee mantener su autonomía de la dominación extranjera de los que aspiran a ser sus amos – en este caso, los banqueros internacionales.

El 9 de abril, el pueblo feroz e independiente de la isla-nación derrotó en un referéndum que habría rescatado al Reino Unido y los Países Bajos cubriendo los depósitos que los inversores británicos y holandeses habían perdido en los fondos del banco Icesave en 2008.

En el momento del fracaso del banco, Islandia se negó a cubrir sus pérdidas. Sin embargo, el Reino Unido y los Países Bajos, han exigido que Islandia pague por el “préstamo” como condición para la admisión en la Unión Europea.

En respuesta, los islandeses le han dicho a Europa que se vaya. La votación final fue de 103.207 a 69.462, o 58,9 por ciento al 39,7 por ciento. “Los contribuyentes no deberían ser responsables de pagar las deudas de una entidad privada”, dijo Sigriur Andersen, un portavoz del grupo de asesoramiento que se opuso al rescate.

Un referéndum similar en 2009 sobre el tema, aunque con duras condiciones,  encuentra a un 93,2 por ciento del electorado islandés rechazando una propuesta para garantizar los depósitos de los inversores extranjeros que había en el banco islandés. El referéndum se invoca cuando el presidente Olafur Grimmson Ragnur vetó la legislación del Althingi, el parlamento de Islandia, que había pasado a pagarle a Británicos y holandeses.

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“Los bancos y los acreedores seguirán su avance: la única salida es pararlos”


Patricia Rivas
Rebelión

Entrevista a Gunnar Skuli Armannsson, activista de ATTAC Islandia

Entrevistamos a Gunnar Skuli Armannsson el 9 de octubre en Madrid, aprovechando su participación en el Seminario “Viviendo en Deudocracia”. En estos días en que el referéndum sobre las draconianas medidas impuestas con el plan de “rescate” en Grecia pone a temblar a los bancos y sus portavoces, adquiere el máximo interés la experiencia de Islandia. Sin triunfalismos, con los pies en la tierra, este anestesista de profesión que ya padece los serios recortes que está sufriendo el principal hospital de Islandia, afirma que el rechazo, dos veces, de la ciudadanía islandesa al rescate a los bancos y la indemnización de los inversores extranjeros de un fondo quebrado es algo natural. La movilización ciudadana de Islandia en defensa de su soberanía, el dinámico proceso de autoorganización popular y de toma de conciencia ha despertado entusiasmo en todo el mundo. Pero Gunnar Skuli Armannsson advierte de que Islandia está lejos de haberse salvado, afirma que más bien se encuentra a medio camino del infierno, y explica la pesada losa que hoy en forma de créditos cautivos y mañana de deuda, el FMI están colocando sobre el país.

¿Podría resumirnos lo ocurrido en Islandia en los últimos tres años?

Antes de la crisis, Islandia era un país normal, en el sentido de que era simplemente otro país neoliberal. Tenía numerosos créditos, la gente adquiría créditos y se endeudaba, construía casas, compraba coches… la misma historia que en Irlanda, Grecia y otros países europeos. En el otoño de 2008 la crisis nos golpeó, de manera que los tres principales bancos de Islandia, se tornaron insolventes. Esos tres bancos constituían el 85% del sistema bancario de Islandia, de modo que no fue una pequeña parte del sistema financiero la que colapsó; casi la totalidad del sistema bancario se derrumbó en una semana.

La primera idea del Gobierno islandés en aquel momento fue dejar que esos tres bancos se hundieran, y fin de la historia. La primera idea fue algo ingenua. Pensamos que los bancos privados, ya que eran privados, asumirían la responsabilidad, no los contribuyentes. En el otoño de 2008 los islandeses pensaban que podrían conseguir créditos de otros países, como por ejemplo Noruega, o de otros países ricos. La gente no quería recurrir al FMI. Habíamos estado leyendo historias de lo ocurrido en otros países suramericanos, así que sabíamos lo que cabía esperar del FMI. Nuestro primer ministro de aquel momento es economista, y él sabía muy bien lo que significa el FMI.

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La revolución en curso de Islandia


Daily Kos
Deena Stryker
(Traducido por Arielev)

Un programa radial italiano hablando sobre  la revolución en curso de Islandia es un ejemplo impresionante de lo poco que nuestros medios de comunicación nos dice sobre el resto del mundo. Los estadounidenses pueden recordar que al inicio de la crisis financiera de 2008, Islandia, literalmente, se declaró en quiebra. Las razones se mencionan sólo de pasada, y desde entonces, este miembro poco conocido de la Unión Europea volvió a caer en el olvido.

Protestas en Islandia durante la crísis del 2008. Wikipedia

Como los países europeos caen uno tras otro, poniendo en peligro el euro, con repercusiones para todo el mundo, la última cosa que los poderes desean es que el caso de Islandia se convierta en un ejemplo. He aquí por qué:

Cinco años de un régimen puramente neo-liberal había hecho de Islandia, (población de 320.000 personas, sin ejército), uno de los países más ricos del mundo. En el año 2003 todos los bancos del país fueron privatizadas, y en un esfuerzo por atraer inversionistas extranjeros, ofrecieron préstamos en línea, cuyos costos mínimos les permitió ofrecer tasas relativamente altas de rendimiento. Las cuentas, llamadas “Icesave”, atrajo a muchos pequeños inversores Ingleses y Holandeses. Pero, a medida que las inversiones crecieron, también lo hizo la deuda de los bancos extranjeros. En 2003 la deuda de Islandia era igual a 200 veces su PIB, pero en 2007, fue del 900 por ciento. La crisis mundial financiera de 2008 fue el golpe de gracia. Los tres principales bancos islandeses, Landbanki, Kapthing y Glitnir, quebraron y fueron nacionalizados, mientras que la corona perdió el 85% de su valor con respecto al Euro. Al final del año Islandia se declaró en bancarrota.

Contrariamente a lo que se podría esperar, la crisis dió lugar a la recuperación de los derechos soberanos de los islandeses, a través de un proceso de democracia directa participativa que finalmente condujo a una nueva Constitución. Pero sólo después de mucho dolor.

Geir Haarde, el Primer Ministro de un gobierno de coalición socialdemócrata, negoció dos millones cien mil dólares de préstamo, a lo que los países nórdicos, agregaron otros dos millones y medio. Sin embargo, la comunidad financiera extranjera presionaba a Islandia para imponer medidas drásticas. El FMI y la Unión Europea querían hacerse cargo de su deuda, alegando que este era el único camino para que el país pague la deuda a Holanda y Gran Bretaña, quién había prometido  reembolsarla a sus ciudadanos.

Las protestas y los disturbios continuaron y, finalmente, obligaron al gobierno a renunciar. Las elecciones se adelantaron a abril de 2009, resultando en una coalición de izquierda que condenaba el sistema económico neoliberal, pero de inmediato cedió a sus demandas de que Islandia debía pagar un total de tres millones y medio de euros. Esto requiere que cada ciudadano islandés abone 100 euros al mes (o alrededor de $ 130) por quince años, el 5,5% de interés, para pagar una deuda contraída por el sector privado vis a vis. Fue la gota que colmó el reno.

Lo que sucedió después fue extraordinario. La creencia de que los ciudadanos tenían que pagar por los errores de un monopolio financiero, que toda una nación se le debe imponer el  pagar las deudas privadas se hizo añicos, transformación la relación entre los ciudadanos y sus instituciones políticas y, finalmente, condujo a los líderes de Islandia al lado de sus electores . El Jefe de Estado, Olafur Ragnar Grimsson, se negó a ratificar la ley que han hecho los ciudadanos de Islandia responsables de sus deudas bancarias y aceptaron las llamadas a un referéndum.

Por supuesto, la comunidad internacional sólo aumentó la presión sobre Islandia. Gran Bretaña y Holanda, amenazaron con represalias terribles aislar al país. Como los islandeses fueron a votar, los banqueros extranjeros amenazaron con bloquear cualquier ayuda del FMI. El gobierno británico amenazó con congelar los ahorros islandedes y cuentas corrientes. Como Grimsson dijo: “Nos dijeron que si nos negábamos a las condiciones de la comunidad internacional, nos convertirían en la Cuba del Norte. Pero si hubiéramos aceptado, nos hubiesen convertido en el Haití del Norte. “(¿Cuántas veces he escrito que cuando los cubanos ven el estado lamentable de su vecino, Haití, se pueden considerarse afortunados?.)

En el referéndum de marzo 2010, el 93% votó en contra de la devolución de la deuda. El FMI inmediatamente congeló sus préstamos. Pero la revolución (aunque no fue televisada en los Estados Unidos), no se dejará intimidar. Con el apoyo de una ciudadanía furiosa, el gobierno inició investigaciones civiles y penales a los responsables de la crisis financiera. Interpol puso  la orden de detención internacional para el ex presidente de Kaupthing, Sigurdur Einarsson, como la de otros banqueros implicados en el accidente que huyeron del país.

Pero los islandeses no se detuverin allí: se decidió redactar una nueva constitución que libera al país de la potencia exagerada de las finanzas internacionales y el dinero virtual. (La que estaba en uso se había escrito en en momento en que Islandia se independizó de Dinamarca, en 1918, la única diferencia con la Constitución danesa es que la palabra “presidente” fue sustituida por la de “rey”.)

Para escribir la nueva constitución, el pueblo de Islandia eligió a veinticinco ciudadanos de entre 522 adultos que no pertenecen a ningún partido político, pero recomendados por lo menos por treinta ciudadanos. Este documento no fue obra de un puñado de políticos, pero fue escrito en Internet. Las reuniones de los Constituyente se transmitieron on-line, y los ciudadanos podían enviar sus comentarios y sugerencias, asistiendo al documento, que tomaba forma. La Constitución, que eventualmente surje de este proceso democrático participativo, sería presentada al Parlamento para su aprobación después de las próximas elecciones.

Algunos lectores recordarán el colapso agrario de Islandia del siglo IX que apareció en el libro de Jared Diamond, con el mismo nombre. Hoy en día, este país se está recuperando de su colapso financiero en formas que son del todo  contrarias de las que generalmente se consideraban insolayables, como confirmó ayer la nueva jefe del FMI, Christine Lagarde a Fareed Zakaria. El pueblo de Grecia se les ha dicho que la privatización de su sector público es la única solución. Y los de Italia, España y Portugal se enfrentan la misma amenaza.

Se debe mirar a Islandia. Negarse a someterse a los intereses extranjeros, ese pequeño país indicó claramente que el pueblo es soberano.

Es por eso que no está en la noticias.

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