M K Bhadrakumar
Asia Times Online
(Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens)
Escudo de Rusia
By Федеральный конституционный закон «О Государственном гербе Российской Федерации» [Public domain or CC-BY-SA-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)%5D, via Wikimedia Commons
Por ello es una sorpresa que los dos países hayan perdido su cautela y hayan permitido que los embauquen otra vez respecto a Malí.
Curiosamente, Moscú y Pekín todavía no han comentado la intervención francesa en Malí, que salió a la luz ipso facto y que se ha transformado rápidamente en una empresa occidental concertada la semana pasada. La madre de todas las ironías es que la intervención en Malí es de muchas maneras el resultado directo de la intervención occidental en Libia, cuya ilegalidad condenaron Moscú y Pekín.
Todavía es pronto y puede que la idea de Moscú y Pekín sea esperar a ver qué pasa. Los expertos rusos y chinos consideran que la misión francesa será larga e improductiva.
Mientras tanto, París hizo una sorprendente afirmación en el sentido de que Moscú “propuso suministrar medios de transporte” para el despliegue de las tropas francesas en Malí. Rusia no ha confirmado ni desmentido la afirmación francesa, que tuvo lugar el sábado después de una conversación telefónica entre los dos ministros de exteriores.
Sin duda, la intervención occidental en Malí tiene implicaciones en la política de las grandes potencias y en la coordinación de Rusia con China respecto a temas regionales. Sin duda hay implicaciones para la “Primavera Árabe” y a corto plazo también para Siria.
Francia afirma que respondió a un llamado de ayuda del gobierno maliense. Pero entonces, en marzo del año pasado, Malí tuvo un golpe militar dirigido por un oficial militar entrenado en EE.UU., el capitán Amadou Haya Sanogo.




