Kia Mokhtari
Press TV
(Traducido para Sleepwalkings por Ariel Millahüel)
Parece que la guerra de Saddam para asesinar a un millón de iraníes con armas químicas y biológicas suministradas por Occidente, no ha sido suficiente para saciar su sed de sangre.
Los “vaqueros” han cavado más profundamente en sus almas oscuras y, a través de sus sanciones unilaterales, han buscado impedir el flujo de medicamentos contra el cáncer a Irán. El Ministerio de Salud de Irán ha estado reportando una escasez de medicamentos especializados para el tratamiento de ciertos tipos de cáncer y enfermedades que amenazan la vida.
Irán produce gran parte de sus necesidades farmacéuticas e incluso exporta sus excedentes a lugares como África, a precios que la gente del lugar puede permitirse gastar como parte de sus responsabilidades humanitarias. Pero no es realista quebrar la producción de cada tipo de medicamento necesario para tratar a pacientes con enfermedades anteriormente desconocidas.
El hecho es que después de que el ex dictador, Sadam Husein, use armas químicas contra Irán, la tasa de cánceres, malformaciones en los niños y los defectos congénitos se han disparado, requiriendo nuevos fármacos para el tratamiento de las víctimas de otro legado terrible del imperialismo de EE.UU. a través de guerras de rapiña.
