Jean-Paul Kimoyo
Sin Permiso
La ONU en la República Democrática del Congo (RDC) se encuentra en misión de estabilización del estado predador congoleño, y parte de su fracaso en la estrategia de estabilización se debe a la inseguridad que deriva de los conflictos entre comunidades en relación con la tierra, la ciudadanía, el control del espacio y la externalización de la inestabilidad a sus vecinos.
La secuencia de eventos hace que queden muy claras las causas inmediatas que promovieron la rebelión del M23 (N. de la T.: El Movimiento 23 de marzo es un grupo armado surgido en abril de 2012 que opera en la República Democrática del Congo.
Sus miembros son principalmente ex integrantes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo, y es opositor al actual gobierno congoleño). En realidad, todo comenzó en febrero de 2012 con el intento fallido, por parte de algunos países occidentales, de arrestar a Bosco Ntaganda como condición para el reconocimiento de Kabila como presidente, tras las desordenadas y -por muchos consideradas- fraudulentas elecciones de noviembre de 2011 [1].
Con este apoyo político, en vez de quitarse del medio a Ntaganda, el ejército congoleño – las FARDC- usó esa oportunidad para montar un ataque contra la mayoría de los ex comandantes del CNDP [N. de la T.:Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo es el nombre del gobierno rebelde de la región norte de Kivu, y está liderado por el general Laurent Nkunda] en Kivu del sur durante la última semana de marzo de 2012 -provocando las primeras deserciones que conducirían a la creación del M23- antes de hacer lo mismo en Kivu del norte diez días después.
