Vicenç Navarro*
vnavarro.com
Este artículo señala que la banca alemana es una de las más beneficiadas junto con el Estado alemán, de la situación actual en la cual se están imponiendo políticas de austeridad en los países periféricos de la Eurozona, incluyendo España.
Una de las causas de la crisis actual en España es la explosión de la burbuja inmobiliaria. El maridaje entre el capital financiero (banca, cajas de ahorro, compañías de seguros y otras instituciones financieras) y el sector inmobiliario creó tal burbuja.
En los últimos diez años se construyeron más viviendas en nuestro país que en el conjunto de Francia, Gran Bretaña y Alemania. Y a pesar de esta enorme construcción que supuso casi el 9% del PIB español, los precios se dispararon el 150%, subiendo mucho más rápidamente que los salarios, y ello como resultado de una abusiva especulación. No hay duda de que la banca, las cajas, el Banco de España y las autoridades públicas, tanto españolas, como europeas, eran conscientes de ello.
Bastaba con ver un gráfico en el que se comparara la evolución de los precios de la vivienda y de los salarios (la gran mayoría de compradores de vivienda derivan su dinero de las rentas del trabajo), para ver que los primeros crecían mucho más rápidamente que los segundos. La distancia entre los dos precios se intentaba llenar con crédito. Y de ahí el enorme endeudamiento de las familias.
Durante mucho tiempo, la mayoría de los analistas creían que si alguien abandonase el euro, sería una nación débil, como Grecia o Portugal. Pero la verdad es que las naciones con problemas financieros como Grecia y Portugal no quieren dejarlo. Los líderes de esas naciones entienden que si dejan el Euro sus economías se derrumbarán por completo y nadie estará allí para rescatarlos. Y en este punto realmente no hay un mecanismo formal que permita a otros miembros de la eurozona sacar del Euro a las naciones con problemas financieros como Grecia o Portugal.